Cada mañana, antes de salir al trabajo, utilizas tu inhalador para controlar los síntomas respiratorios. Aunque sigues los mismos pasos de siempre, en ocasiones notas que el medicamento no parece tener el efecto esperado. Esto puede deberse a pequeños errores en la técnica de administración. Aprender a utilizar correctamente el inhalador es fundamental para aprovechar el tratamiento y mantener los síntomas bajo control.
¿Por qué importa la técnica?
Los inhaladores permiten administrar medicamentos directamente a las vías respiratorias. No obstante, una técnica inadecuada puede reducir la cantidad de medicamento que llega a los pulmones.
Las instrucciones varían según el dispositivo, por lo que es fundamental conocer sus características.
Recomendaciones para utilizarlo
Si utilizas un inhalador presurizado de dosis medida, considera estos consejos:
- Revisa las instrucciones. Algunos dispositivos necesitan agitarse antes de cada aplicación.
- Adopta una posición adecuada. Mantén la espalda recta y el dispositivo según las indicaciones.
- Exhala antes de usarlo. Expulsa el aire suavemente, lejos de la boquilla.
- Coordina la respiración. Comienza a inhalar lentamente mientras presionas el dispositivo.
- Contén la respiración. Si puedes hacerlo cómodamente, mantenla unos segundos después de inhalar.
El uso de una cámara espaciadora puede facilitar la administración de ciertos inhaladores presurizados.
Conoce más: ¿Cómo actuar ante un ataque de asma con y sin inhalador?
¿Qué errores debes evitar?
No todos los inhaladores funcionan igual. Por ejemplo, los dispositivos de polvo seco requieren una técnica de inhalación diferente.
Además, algunos medicamentos inhalados requieren enjuagarse la boca después de utilizarlos para disminuir efectos secundarios.
Durante tu próxima consulta, pide al médico o farmacéutico que revise cómo utilizas tu dispositivo. Una demostración práctica puede ayudarte a corregir errores y aprovechar mejor el tratamiento.
Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos







