¿Has notado que uno de tus dientes parece más largo que los demás? Tal vez lo descubriste al sonreír frente al espejo o al sentir una molestia mientras tomabas agua fría. Estos cambios pueden ser señales de encías retraídas, una condición que conviene identificar antes de que avance.

La retracción ocurre cuando el tejido de las encías se desplaza y deja expuesta una mayor superficie del diente, incluida parte de su raíz.

Cambios que debes observar

Aunque no siempre producen dolor, estas manifestaciones pueden indicar que tus encías necesitan atención:

  • Dientes más largos. La encía deja descubierta una parte que antes estaba protegida.
  • Sensibilidad dental. Aparecen molestias al consumir alimentos o bebidas frías y calientes.
  • Encías desiguales. La línea de la encía presenta diferencias entre un diente y otro.
  • Raíces visibles. Algunas zonas cercanas a las encías muestran un color o aspecto diferente.
  • Espacios más notorios. Los espacios entre ciertos dientes pueden parecer mayores.

Estas señales no necesariamente aparecen juntas y requieren una valoración odontológica para determinar su origen.

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¿Por qué ocurre la retracción?

Entre los factores relacionados se encuentran la enfermedad periodontal, el cepillado demasiado fuerte y algunas características de la posición de los dientes.

La retracción también puede avanzar lentamente, por lo que es importante prestar atención a cambios que parecen pequeños.

¿Cómo proteger tus encías?

Utiliza un cepillo de cerdas suaves, evita ejercer demasiada presión y limpia diariamente los espacios entre los dientes.

Si identificas alguna de estas señales, consulta al dentista. La encía retraída generalmente no vuelve a crecer por sí sola, pero recibir atención oportuna puede ayudar a prevenir daños adicionales.

Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos