Quizá has notado que tu crema habitual ya no hidrata como antes o que tu rostro presenta cambios inesperados. La relación entre piel y menopausia se debe, en parte, a la disminución de estrógenos, hormonas que participan en el mantenimiento de la hidratación, elasticidad y estructura de la piel.

¿Por qué cambia la piel?

Durante la transición a la menopausia, las variaciones hormonales pueden modificar la producción de grasa, la capacidad para retener humedad y la cantidad de colágeno.

Estos cambios son naturales, aunque su intensidad varía de una persona a otra.

Cambios que podrías notar

  1. Mayor resequedad. La piel puede sentirse tirante, especialmente después del baño.
  2. Pérdida de firmeza. La disminución del colágeno puede hacer que la piel pierda elasticidad.
  3. Aparición de arrugas. Algunas líneas de expresión pueden volverse más visibles.
  4. Mayor sensibilidad. Es posible experimentar irritación o molestias con productos que antes tolerabas.
  5. Brotes de acné. Las variaciones hormonales pueden favorecer la aparición de granitos durante esta etapa.

No todas las mujeres experimentan estas manifestaciones. Además, factores como la exposición solar y los hábitos de cuidado también influyen en la apariencia de la piel.

Conoce más: Cambios hormonales que aparecen antes de la menopausia

¿Cómo cuidar tu piel diariamente?

Algunos ajustes sencillos pueden ayudarte a mantenerla cómoda y protegida:

  • Utiliza limpiadores suaves.
  • Aplica crema humectante después del baño.
  • Usa protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior.
  • Evita productos que provoquen irritación.
  • Consulta antes de utilizar tratamientos exfoliantes intensos.

Si aparecen lesiones nuevas, manchas que cambian de apariencia o irritación persistente, acude con un dermatólogo.

La menopausia es una etapa de cambios y adaptar tu rutina de cuidado puede ayudarte a responder a las nuevas necesidades de tu piel sin recurrir a tratamientos innecesarios.

 

Fuente: Academia Estadounidense de Dermatología