Cuando una persona recibe el diagnóstico de una enfermedad grave, es común pensar que toda la atención estará enfocada exclusivamente en combatirla. Sin embargo, también existe otro tipo de atención que busca aliviar los síntomas, atender las necesidades emocionales y mejorar la calidad de vida durante el proceso: los cuidados paliativos.
No significan suspender el tratamiento
Uno de los errores más frecuentes es pensar que los cuidados paliativos solo se ofrecen cuando ya no existe tratamiento. En realidad, pueden comenzar desde el diagnóstico y brindarse al mismo tiempo que los tratamientos dirigidos a controlar o tratar la enfermedad.
Por ejemplo, una persona con cáncer puede recibir cuidados paliativos mientras continúa con quimioterapia, radioterapia u otro tratamiento indicado.
Ayudan a controlar los síntomas
El equipo de cuidados paliativos puede ayudar a manejar problemas como:
- Dolor.
- Falta de aire.
- Fatiga.
- Náuseas.
- Estreñimiento.
- Pérdida de apetito.
- Dificultades para dormir.
El objetivo no es únicamente atender síntomas físicos. También pueden abordarse necesidades emocionales, sociales y prácticas que aparecen durante una enfermedad grave.
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¿Cuándo pueden ser necesarios?
Pueden considerarse cuando una enfermedad afecta de manera importante la calidad de vida o cuando los síntomas y efectos secundarios están haciendo difícil el día a día.
No es necesario esperar a que los síntomas sean intensos para preguntar por esta alternativa. Puedes hablar con el equipo que atiende tu enfermedad y preguntar si los cuidados paliativos son apropiados para tu situación.
También acompañan a la familia
Una enfermedad grave afecta a la persona y a quienes la acompañan. Los cuidados paliativos pueden ofrecer orientación y apoyo a familiares y cuidadores, además de ayudar a coordinar diferentes necesidades.







