La sal puede aparecer en tu alimentación sin que la agregues directamente con el salero. Una comida preparada, una sopa instantánea, una botana o una salsa pueden aportar cantidades importantes de sodio. Con el tiempo, consumir demasiado puede tener consecuencias para la presión arterial y, con ello, para la salud de los riñones.
El sodio y la presión están relacionados
Una alimentación con demasiado sodio puede contribuir a elevar la presión arterial. Cuando la hipertensión se mantiene durante mucho tiempo, puede dañar los vasos sanguíneos y dificultar el funcionamiento de los riñones.
Por eso, reducir el exceso de sodio es una medida importante para proteger la salud cardiovascular y renal.
La mayor parte no viene del salero
Algunos alimentos procesados y preparados pueden contener grandes cantidades de sodio. Entre ellos están ciertas carnes frías, sopas instantáneas, botanas, alimentos enlatados, salsas y productos listos para consumir.
Para disminuirlo, puedes:
- Comparar el contenido de sodio en las etiquetas.
- Preferir alimentos frescos cuando sea posible.
- Limitar productos muy procesados.
- Utilizar hierbas y especias para dar sabor.
- Probar la comida antes de agregar sal.
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Cuida tus riñones desde ahora
La reducción de sodio es especialmente importante si tienes presión arterial elevada, enfermedad renal u otra condición crónica. En esos casos, las recomendaciones deben adaptarse a tus necesidades y conviene seguir las indicaciones de tu médico.
No se trata de eliminar por completo el sabor de tus comidas. Se trata de identificar dónde se concentra el exceso de sodio y buscar alternativas que permitan reducirlo.
Fuente: National Kidney Foundation







