El baño puede convertirse en uno de los lugares más difíciles de la casa cuando el piso está mojado, hay poca iluminación o necesitas apoyarte para entrar y salir de la ducha. Después de los 60 años, una caída puede tener consecuencias importantes, pero existen medidas sencillas para reducir el riesgo.

Haz más seguro el espacio

Comienza por revisar el piso. Evita dejar agua acumulada y utiliza superficies antideslizantes adecuadas. Mantén el baño bien iluminado para distinguir obstáculos y cambios de nivel.

Las barras de apoyo instaladas correctamente pueden facilitar el ingreso y la salida de la ducha, así como incorporarte del inodoro. Si utilizas una silla para bañarte, asegúrate de que sea estable y apropiada para tus necesidades.

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Evita movimientos apresurados

No intentes alcanzar objetos desde posiciones inestables. Coloca el jabón, las toallas y otros artículos de uso frecuente en lugares donde puedas tomarlos sin estirarte demasiado.

También levántate con calma, especialmente si acabas de estar sentado o acostado. Algunos medicamentos y ciertos problemas de salud pueden provocar mareo o afectar el equilibrio.

No ignores una caída

Una caída reciente puede ser una señal de que necesitas revisar tu equilibrio, visión, fuerza muscular, medicamentos o seguridad en casa. Coméntalo con tu médico, especialmente si ocurrió más de una vez.

Las caídas no son una consecuencia inevitable de envejecer. Adaptar el entorno y atender los factores que aumentan el riesgo permite conservar mayor seguridad e independencia.

El objetivo no es tener miedo de moverte por el baño, sino conseguir que puedas hacerlo con confianza y con menos obstáculos en el camino.

 

Fuente: CDC