Después de varias horas frente a la computadora, quizá notes que el cuello está rígido, los hombros se sienten pesados o la espalda comienza a molestarte. Cuando el trabajo exige permanecer mucho tiempo sentado, es fácil concentrarte tanto en pendientes y reuniones que olvidas darle movimiento y estiramientos al cuerpo.

No necesitas abandonar tu escritorio durante mucho tiempo para cambiar esta situación. Incorporar pausas breves a lo largo de la jornada puede ayudarte a interrumpir los períodos prolongados en una misma postura y disminuir la tensión muscular.

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Haz una pausa y muévete

Cada cierto tiempo, levántate, camina unos minutos y aprovecha para realizar estiramientos suaves. Puedes probar estos cinco:

  1. Cuello. Inclina lentamente la cabeza hacia un hombro, sin levantarlo, y mantén unos segundos. Repite hacia el otro lado.
  2. Hombros. Eleva ambos hombros hacia las orejas, mantén la posición unos segundos y después relájalos. Repite varias veces.
  3. Brazos. Entrelaza las manos y estira los brazos hacia adelante para movilizar hombros y parte superior de la espalda.
  4. Pecho. Lleva los brazos hacia atrás y abre suavemente el pecho, evitando forzar los hombros.
  5. Espalda. Sentado, coloca las manos sobre los muslos e inclina lentamente el torso hacia adelante, dejando relajados cuello y hombros.

Los movimientos deben ser lentos y cómodos. No rebotes ni intentes llegar más lejos de lo que tu cuerpo permite.

Hazlo parte de tu jornada

Además de los estiramientos, revisa tu espacio de trabajo. Una silla adecuada, la pantalla a una altura cómoda y una postura que puedas mantener sin tensión ayudan a reducir las molestias.

Si aparece dolor intenso, hormigueo, pérdida de fuerza o una molestia que permanece a pesar de descansar, te recomendamos consultar a un profesional de la salud.

 

Fuente: CDC/NIOSH