Un día estás ayudando a tu hijo a cambiarse de ropa y notas pequeñas manchas rojas en sus brazos, piernas o abdomen. Lo primero que surge es la preocupación por saber si se trata de una alergia, una infección o algo que comió.
Aunque muchas erupciones infantiles son leves, observar cómo aparecen y qué otros síntomas las acompañan puede ayudar a saber qué hacer.
Las causas pueden ser muy diferentes
Las manchas o erupciones rojas pueden aparecer por irritación, picaduras de insectos, alergias, infecciones virales, calor, contacto con determinados productos y otras condiciones de la piel.
Por eso, el aspecto de las manchas por sí solo no permite determinar la causa. Es importante observar cuándo comenzaron, dónde aparecen y si han cambiado con el tiempo.
Fíjate en lo que las acompaña
Además de las manchas, presta atención a síntomas como fiebre, comezón, dolor, inflamación, ampollas, dificultad para respirar o cambios en el comportamiento del niño.
Una erupción acompañada de fiebre puede tener causas diferentes a una que aparece después de usar un producto nuevo sobre la piel.
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Hay señales que requieren atención inmediata
Busca atención médica de inmediato si las manchas aparecen junto con dificultad para respirar, hinchazón de labios o cara, desmayo o un deterioro rápido del estado general.
También es importante consultar si la erupción se extiende rápidamente, produce mucho dolor, aparecen ampollas importantes o el niño se encuentra muy decaído.
Una erupción que no desaparece, se repite con frecuencia o te genera dudas merece una valoración pediátrica, especialmente cuando no puedes identificar qué la desencadenó.
Evita tratarla por tu cuenta
No apliques cremas, antibióticos o medicamentos para la alergia sin saber qué está causando la erupción. Algunos productos pueden irritar más la piel o dificultar la identificación del problema.
Si tu hijo presenta manchas rojas, toma una fotografía para registrar cómo comenzaron y observa si cambian. Esta información puede ser útil durante la consulta.
La mayoría de las erupciones infantiles no representa una emergencia, pero conocer las señales de alarma permite actuar rápidamente cuando sí es necesario.
Fuente: American Academy of Pediatrics







