Al levantarte por la mañana notas que tus rodillas, hombros o manos están un poco rígidos. Después de moverte durante unos minutos, la sensación mejora y puedes continuar con tus actividades. Esa rigidez ocasional puede ser una señal de que vale la pena prestar más atención a las articulaciones y al movimiento diario.

Moverte ayuda a conservar la movilidad

Con los años, las articulaciones pueden volverse menos flexibles y algunos movimientos cotidianos pueden resultar más difíciles. Mantenerse físicamente activo ayuda a conservar la movilidad y también favorece la fuerza muscular, el equilibrio y la capacidad para realizar actividades por cuenta propia.

No es necesario esperar a sentir rigidez para comenzar. Incluir movimientos suaves durante el día puede ser una forma sencilla de mantener activas las articulaciones.

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La movilidad también se trabaja en casa

Algunas actividades pueden incorporarse fácilmente a la rutina:

  • Realiza movimientos suaves de hombros, brazos, tobillos y muñecas.
  • Estira de manera gradual, sin rebotes ni movimientos bruscos.
  • Levántate y camina después de permanecer sentado durante mucho tiempo.
  • Practica actividades como caminar, bailar o andar en bicicleta, según tus posibilidades.
  • Combina ejercicios de movilidad con actividades que fortalezcan los músculos.

La clave está en realizar los movimientos de forma cómoda y constante. 

No confundas rigidez con dolor persistente

Sentir cierta rigidez después de permanecer mucho tiempo en una posición puede ser distinto a tener dolor constante. Si una articulación está inflamada, se siente caliente, limita tus movimientos o el dolor persiste, conviene consultar a un profesional de la salud.

También es importante pedir orientación si una lesión reciente provoca dolor intenso o dificultad para mover la articulación.

La constancia hace la diferencia

Cuidar la flexibilidad no significa hacer rutinas complicadas ni dedicar horas al ejercicio. Levantarte, caminar, mover las articulaciones y mantenerte activo a lo largo del día puede contribuir a conservar tu movilidad.

La meta es que puedas seguir haciendo actividades cotidianas con comodidad y seguridad. Escuchar a tu cuerpo y adaptar los ejercicios a tus capacidades permite mantenerte en movimiento sin exigir de más a tus articulaciones.

 

Fuente: Instituto Nacional sobre el Envejecimiento