Hay días en los que dormir bien parece no ser suficiente. Te levantas cansado, llegas al trabajo con poca energía y al final de la jornada solo quieres descansar. Es fácil atribuirlo al estrés o a una rutina demasiado exigente. Sin embargo, cuando la fatiga permanece y aparece junto con otros cambios en el cuerpo, vale la pena buscar la causa.

La tiroides influye en tu energía

La tiroides produce hormonas que ayudan a regular distintas funciones del organismo, entre ellas el metabolismo. Cuando produce menos hormonas de las necesarias, ocurre el hipotiroidismo, una condición que puede provocar cansancio o falta de energía.

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Observa otros cambios

La fatiga por sí sola no permite saber si existe un problema de tiroides. Cuando aparece junto con otros síntomas, como sentir más frío de lo habitual, aumento de peso, piel seca, estreñimiento, debilidad muscular o cambios en el estado de ánimo, puede ser conveniente comentarlo con un profesional de la salud.

En algunas personas, los síntomas se desarrollan lentamente y pueden confundirse con cambios propios del ritmo de vida o del envejecimiento.

Un análisis puede orientar

Para diagnosticar hipotiroidismo no basta con identificar síntomas. El profesional puede solicitar análisis de sangre para medir la hormona estimulante de la tiroides (TSH) y, cuando es necesario, otras hormonas tiroideas. 

La fatiga persistente tiene muchas posibles causas, desde dormir mal hasta padecimientos médicos. Por eso, intentar solucionarla únicamente con más café, suplementos o cambios drásticos en la alimentación puede retrasar la identificación del problema.

Si llevas tiempo sintiéndote sin energía y notas otros cambios que no son habituales en ti, una consulta médica puede ayudarte a encontrar una explicación.

Escuchar lo que cambia en tu cuerpo no significa preocuparte por cada síntoma; significa darle atención cuando algo deja de sentirse como parte de tu rutina habitual.

 

Fuente: NIDDK