Sentir que una mano “se duerme” después de permanecer en una postura incómoda suele desaparecer al cambiar de posición. Pero cuando el adormecimiento aparece con frecuencia, dura mucho tiempo o se acompaña de debilidad, puede existir un problema que necesita valoración.

El hormigueo o la pérdida de sensibilidad pueden aparecer cuando un nervio está comprimido, irritado o afectado por alguna enfermedad. A continuación las posibles causas.

1. Presión sobre un nervio

Dormir con el brazo en una posición incómoda puede comprimir temporalmente un nervio y provocar hormigueo. Normalmente desaparece después de cambiar de postura.

2. Síndrome del túnel carpiano

La presión sobre el nervio mediano en la muñeca puede provocar adormecimiento, hormigueo y debilidad. Es común que afecte el pulgar, índice, medio y parte del anular, y que las molestias aparezcan durante la noche.

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3. Problemas en la columna

Un nervio comprimido en el cuello puede producir síntomas que se extienden hacia el brazo y llegan hasta la mano.

4. Diabetes

La diabetes puede dañar los nervios y provocar neuropatía. El hormigueo, ardor o adormecimiento puede afectar las extremidades.

5. Deficiencias o enfermedades que afectan los nervios

La falta de ciertas vitaminas, enfermedades renales, algunos medicamentos y otros problemas de salud pueden producir alteraciones de la sensibilidad.

No ignores un adormecimiento que se vuelve frecuente

Si las molestias interfieren con tus actividades, te despiertan por la noche o notas que se te caen objetos de las manos, consulta a un profesional de la salud. El síndrome del túnel carpiano, por ejemplo, puede causar daño nervioso si permanece sin tratamiento.

Si el adormecimiento aparece de manera repentina junto con debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, alteraciones de la visión o problemas para caminar, busca atención de emergencia.

 

Fuente: Mayo Clinic