Despertar con los ojos secos, irritados o con sensación de arenilla es una molestia relativamente frecuente. Puede ocurrir porque durante el sueño disminuye el parpadeo y, en algunas personas, los ojos no quedan completamente cubiertos por los párpados.
La sequedad también puede relacionarse con el ambiente, ciertos medicamentos, el uso de lentes de contacto o problemas en la película lagrimal. A continuación te decimos las causas más comunes.
1. Dormir con los ojos parcialmente abiertos
Algunas personas no cierran completamente los párpados mientras duermen. Esto deja expuesta una parte de la superficie ocular durante varias horas y puede favorecer la resequedad al despertar.
2. El ambiente de tu habitación
Dormir con aire acondicionado, ventilador dirigido hacia el rostro o en un ambiente muy seco puede aumentar la evaporación de las lágrimas.
3. Uso excesivo de pantallas
Pasar mucho tiempo frente al celular o la computadora reduce la frecuencia con la que parpadeamos. Si esto ocurre durante el día, puedes llegar a la noche con los ojos más irritados o secos.
Conoce más: Automedicación por sequedad ocular, ¿cuáles son los riesgos?
Otras posibles causas
El ojo seco puede relacionarse con alergias, cambios hormonales, algunos medicamentos, inflamación de los párpados o determinadas enfermedades.
Para aliviar molestias leves puede ayudar evitar que el aire llegue directamente a los ojos, utilizar un humidificador si el ambiente es muy seco y hacer pausas durante el uso prolongado de pantallas.
Si la resequedad es frecuente, intensa o se acompaña de dolor, sensibilidad a la luz, secreción o cambios persistentes en la visión, conviene acudir con un profesional de la salud visual.
Despertar ocasionalmente con los ojos secos no necesariamente significa que exista un problema grave, pero cuando la molestia se vuelve habitual vale la pena identificar su causa.
Fuente: MedlinePlus







