El estrés puede provocar o intensificar algunas molestias digestivas, pero la expresión “gastritis nerviosa” no describe una enfermedad específica. El ardor, dolor o malestar en la parte alta del abdomen pueden tener diferentes causas, por lo que es importante no atribuirlos automáticamente a los nervios.

Aun así, reducir el estrés y cuidar algunos hábitos puede ayudar a disminuir las molestias digestivas.

1. Come con horarios regulares

Pasar muchas horas sin comer y después realizar comidas muy abundantes puede favorecer el malestar en algunas personas. Procura mantener horarios relativamente constantes y evita comer hasta sentirte demasiado lleno.

2. Come despacio

Masticar con calma y dedicar suficiente tiempo a las comidas puede ayudar a reconocer las señales de saciedad y reducir la sensación de pesadez.

3. Identifica los alimentos que desencadenan molestias

Café, alcohol, comidas muy grasosas, picantes o ácidas pueden empeorar los síntomas en algunas personas. No es necesario eliminar alimentos de manera indiscriminada: observa cuáles provocan molestias y coméntalo con un profesional si son frecuentes.

4. Busca momentos para reducir el estrés

Caminar, realizar actividad física, practicar respiración lenta o dedicar unos minutos a una actividad relajante puede ayudar a manejar el estrés cotidiano.

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5. Evita fumar y limita el alcohol

El tabaco y el consumo de alcohol pueden irritar el aparato digestivo y aumentar algunos problemas relacionados con el reflujo y la digestión.

No todo dolor de estómago es consecuencia del estrés

Si tienes dolor persistente, vómitos frecuentes, dificultad para tragar, pérdida de peso sin explicación, heces negras o vómito con sangre, busca atención médica.

También es importante consultar si las molestias se repiten con frecuencia. Algunas personas pueden tener gastritis, reflujo, infección por Helicobacter pylori u otros problemas que requieren un tratamiento específico.

Cuidar el estrés puede beneficiar a tu sistema digestivo, pero encontrar la causa de las molestias es fundamental para tratarlas correctamente.

 

Fuente: National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases