Un episodio intenso de ansiedad puede provocar una sensación repentina de miedo, preocupación o pérdida de control. En esos momentos, el cuerpo puede reaccionar con síntomas físicos como aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada, tensión muscular o dificultad para concentrarse.

Aunque estas técnicas no sustituyen la atención profesional cuando existe un trastorno de ansiedad, algunas estrategias breves pueden ayudar a recuperar la calma y disminuir la intensidad de la respuesta del organismo.

  1. Respiración lenta y profunda

Reducir la velocidad de la respiración puede enviar una señal de calma al sistema nervioso. Una opción es inhalar lentamente, sostener unos segundos y exhalar de manera prolongada.

  1. Técnica de los cinco sentidos

  • Identifica cinco cosas que puedes ver.
  • Cuatro cosas que puedes sentir.
  • Tres sonidos que puedes escuchar.
  • Dos olores que puedas reconocer.
  • Un sabor presente en tu boca.
  1. Relajar los músculos

La ansiedad puede generar tensión sin que la persona lo note. Soltar los hombros, relajar la mandíbula y disminuir la tensión de las manos puede ayudar a reducir la respuesta física.

  1. Hablarte con calma

Cambiar pensamientos catastróficos por frases más realistas puede disminuir la intensidad emocional del momento. Recordar que la sensación pasará puede ayudar a recuperar seguridad.

  1. Mover el cuerpo suavemente

Caminar unos minutos, estirarse o cambiar de postura puede ayudar a liberar tensión acumulada y favorecer una sensación de control.

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Cada persona puede encontrar estrategias diferentes para manejar la ansiedad. Practicarlas cuando existe calma facilita utilizarlas en momentos difíciles.

Si los episodios de ansiedad son frecuentes, interfieren con las actividades diarias o generan mucho malestar, es recomendable buscar apoyo profesional. 

 

Fuente: MedlinePlus