Cuando pensamos en cuidar nuestros niveles de glucosa, solemos centrar toda la atención en los alimentos sólidos que ponemos en el plato, como los postres o el pan de dulce. Sin embargo, las bebidas que consumimos a lo largo del día suelen ser las responsables de los picos de azúcar más drásticos y silenciosos. 

Al no requerir un proceso complejo de masticación y digestión, los líquidos azucarados se absorben casi de manera instantánea en el torrente sanguíneo, exigiendo un esfuerzo enorme y repentino a nuestro páncreas.

Identificar cuáles son estas bebidas cotidianas es un paso indispensable para mantener tu energía estable y prevenir la resistencia a la insulina.

Bebidas con exceso de azúcar

  • Jugos de frutas (incluso los naturales). Existe la falsa creencia de que un jugo de naranja natural es una opción sumamente saludable para desayunar. El problema radica en que, para obtener un vaso de jugo, se necesitan exprimir de tres a cuatro piezas de fruta, eliminando por completo la fibra. Sin la fibra que ralentiza la digestión, el jugo se comporta en el cuerpo de forma muy similar a un refresco, elevando la glucosa en minutos.

  • Refrescos y bebidas de cola. Un clásico de la sobremesa que aporta calorías vacías y cantidades alarmantes de azúcar. Una sola lata promedio puede contener el equivalente a 10 cucharadas de azúcar refinada. Este torrente de glucosa líquida provoca una liberación masiva de insulina que, a largo plazo, desgasta las células del páncreas y favorece la acumulación de grasa visceral en la zona del abdomen.

  • Bebidas deportivas y energizantes. Diseñadas originalmente para atletas de alto rendimiento que realizan entrenamientos extremos de más de una hora, estas bebidas se consumen habitualmente de forma recreativa. Su contenido de azúcares de rápida absorción y carbohidratos simples está pensado para reponer energía inmediata. En personas con una actividad física moderada o sedentaria, esto solo genera picos glucémicos innecesarios.

  • Cafés preparados con jarabes y cremas. El café negro por sí solo no afecta la glucosa. Sin embargo, las versiones comerciales como los frappés, lattes con jarabes de sabores o cafés con cremas batidas son verdaderos postres líquidos. Una sola de estas bebidas puede contener más azúcar y calorías que una comida completa.

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Sustituir estas opciones por agua mineral con un toque de limón o café negro, con moderación, te ayudará a evitar los bajones de energía asociados a los picos de glucosa.

 

Fuente: Harvard T.H. Chan School of Public Health