Los productos de limpieza ayudan a mantener el hogar en buenas condiciones, pero también contienen sustancias que pueden representar un riesgo si se almacenan de forma inadecuada. Cada año, numerosos accidentes domésticos ocurren por el contacto accidental con estos productos, especialmente en niños pequeños.

Adoptar medidas sencillas de almacenamiento reduce el riesgo de intoxicaciones, quemaduras y otros incidentes dentro del hogar.

Algunos errores son más frecuentes de lo que parece

Muchas veces los accidentes no ocurren mientras se utilizan los productos, sino después de guardarlos en lugares poco seguros o en recipientes inadecuados.

Cambiar un producto de su envase original o dejarlo al alcance de los niños puede aumentar considerablemente el riesgo de un accidente.

Evita estas prácticas

Entre los errores más comunes se encuentran:

  • Guardarlos en botellas o envases de alimentos o bebidas.
  • Dejarlos al alcance de niños o mascotas.
  • Almacenarlos cerca de alimentos.
  • Mezclar diferentes productos de limpieza.
  • Dejarlos destapados después de utilizarlos.

Conservar los productos en su envase original permite identificar sus instrucciones de uso y las medidas de seguridad recomendadas por el fabricante.

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El lugar donde se almacenan también importa

Lo ideal es guardar estos productos en un sitio fresco, seco y bien ventilado, preferentemente dentro de un gabinete con seguro cuando hay niños en casa. También es recomendable revisar periódicamente que los envases estén en buen estado y cerrar correctamente las tapas después de cada uso.

Antes de utilizar cualquier producto, conviene leer las instrucciones y seguir las recomendaciones de seguridad indicadas en la etiqueta.

La prevención comienza con hábitos sencillos. Dedicar unos minutos a revisar dónde y cómo se almacenan los productos de limpieza puede ayudar a crear un hogar más seguro para toda la familia.

 

Fuente: Centers for Disease Control and Prevention (CDC)