Las manos frías no aparecen únicamente por bajas temperaturas. Algunas personas pueden notarlas incluso en lugares templados o cuando el ambiente no parece explicarlo. Cuando esta sensación es frecuente o persistente, suele relacionarse con la circulación, la respuesta al frío, algunos hábitos o ciertas condiciones de salud.

La clave está en observar si aparece sola o acompañada de otros síntomas.

¿Por qué se enfrían las manos?

El cuerpo regula constantemente su temperatura. Cuando disminuye el flujo sanguíneo hacia ciertas zonas o existe una respuesta exagerada al frío, las manos pueden sentirse más frías que el resto del cuerpo. En algunas personas esto ocurre con mayor facilidad.

Factores que podrían influir

Existen distintas situaciones relacionadas con este síntoma:

  • Exposición frecuente al frío.
  • Respuesta aumentada de los vasos sanguíneos.
  • Estrés o tensión emocional.
  • Problemas circulatorios.
  • Algunas alteraciones hormonales o metabólicas.

Conoce más: 5 señales tempranas de problemas en tu circulación

¿Cuándo deberías prestar atención?

Vale la pena buscar atención médica si las manos frías se acompañan de:

  • Cambios de color en dedos.
  • Dolor o adormecimiento.
  • Hormigueo frecuente.
  • Debilidad o cansancio persistente.

La presencia de otros síntomas puede aportar información importante.

¿Qué puede ayudarte?

  • Mantener una temperatura adecuada.
  • Mover las manos con frecuencia.
  • Evitar periodos largos de inmovilidad.
  • Mantener actividad física regular.

Las manos frías ocasionales suelen ser normales, pero cuando se vuelven constantes conviene observarlas con más detalle. Reconocer cuándo aparecen y si se acompañan de otros síntomas puede orientar mejor su evaluación.

 

Fuente: Mayo Clinic