Incorporar grasas saludables a la dieta no ralentiza el metabolismo; al contrario, favorece diversos procesos que ayudan al cuerpo a regular la energía. Concretamente, las grasas saludables contribuyen a estabilizar el azúcar en sangre, regular las hormonas del apetito, favorecer la absorción de nutrientes y contribuir a la salud metabólica general.

Recordemos que el metabolismo abarca más que la cantidad de calorías que quema el cuerpo. También se refiere a la capacidad del organismo para alternar entre el uso de carbohidratos y grasas como combustible. Dicha capacidad se denomina flexibilidad metabólica.

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Diversas investigaciones sugieren que las dietas ricas en grasas insaturadas pueden ayudar al cuerpo a utilizar la grasa de forma más eficiente como fuente de energía. Los ácidos grasos omega-3, en particular, se han estudiado por su papel en la oxidación de grasas, que es el proceso de utilizar la grasa almacenada como fuente de energía.

Entonces, aunque añadir grasas saludables por sí solas no aumentará drásticamente la tasa metabólica, sí pueden favorecer la capacidad del cuerpo para utilizar el combustible de forma más eficiente.

 

Fuente: Very Well Health