Los refrescos dietéticos no causan daño en el hígado de la misma forma que el alcohol, la hepatitis viral o ciertos fármacos tóxicos, pero pueden contribuir indirectamente a la enfermedad hepática esteatósica asociada a la disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés) si se consumen en exceso.

Aunque la relación entre los edulcorantes artificiales y la MASLD no es consistente —algunas personas poseen mayor riesgo que otras—, un estudio del año 2025 presentado en Europa sugiere que el consumo elevado de bebidas dulces sin azúcar puede ser casi tan perjudicial para el hígado como las bebidas azucaradas.

La investigación, que duró una década y evaluó a 123,788 personas sin enfermedad hepática inicial, descubrió que beber más de 330 gramos (aproximadamente 1.5 tazas) de bebidas azucaradas o sin azúcar al día aumentaba el riesgo de MASLD en un 60% y un 50%, respectivamente.

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Esto no necesariamente significa que las bebidas sin azúcar «causen» MASLD de manera independiente. Los estudios han demostrado que las personas que beben varios refrescos dietéticos al día suelen consumir más alimentos procesados ​​que quienes no los beben, lo que se traduce en obesidad, resistencia a la insulina y otros factores de riesgo para la enfermedad hepática asociada a la dieta.

Por lo tanto, es posible que los hábitos alimenticios relacionados con un alto consumo de refrescos dietéticos sean los responsables del aumento en el riesgo, más que los refrescos en sí.

Si deseas saber más sobre este tema, consulta a tu médico.

Fuente: Very Well Health