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Los plátanos son una buena fuente de energía y contienen fibra, que es particularmente beneficiosa para la salud intestinal. No obstante, es fundamental consumirlos con moderación, sobre todo si se padece alguna afección.

Concretamente, comer demasiados plátanos puede provocar problemas gastrointestinales, como gases, hinchazón y diarrea.

Los plátanos pueden desencadenar síntomas gastrointestinales incómodos por varias razones: su alto contenido en fibra y su alto contenido en FODMAP (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). Algunas personas no pueden digerir estos carbohidratos de forma eficiente, lo que puede ocasionar problemas gastrointestinales.

El alto contenido de fibra en los plátanos puede convertirlos en una opción arriesgada para algunas personas con problemas gastrointestinales, como el síndrome del intestino irritable (SII), u otras personas que deben seguir una dieta baja en fibra.

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Asimismo, un plátano contiene aproximadamente 400 miligramos (mg) de potasio. Según los expertos, las personas sanas sin problemas renales pueden consumir de dos a tres plátanos al día sin ningún riesgo; pero quienes padecen insuficiencia renal corren el riesgo de tener niveles elevados de potasio si consumen demasiados.

La hiperpotasemia se produce cuando hay un exceso de potasio en la sangre. Las personas con enfermedad renal tienen mayor riesgo de desarrollarla tras consumir demasiado potasio. Cabe destacar que la hiperpotasemia puede causar síntomas graves, algunos de los cuales ponen en peligro la vida, como arritmias cardíacas, parálisis y debilidad muscular.

RECUERDA: Se recomienda limitar el consumo de plátanos a dos o tres por día para evitar problemas de salud.

 

Fuente: Very Well Health