El té es la bebida más popular del mundo, después del agua, y es común añadirle un chorrito (o más) de leche para contrarrestar su sabor intenso. Sin embargo, si bebes té específicamente por sus beneficios antioxidantes, piénsalo dos veces antes de añadirle leche, ya que hacerlo puede disminuir su actividad antioxidante.

El té, que proviene de la planta Camellia sinensis, es ampliamente conocido por su alto contenido de antioxidantes. Dichos compuestos previenen el daño celular al unirse a los radicales libres y detener la oxidación.

Diversas investigaciones han demostrado que añadir leche al té puede reducir los niveles de antioxidantes entre un 11% y un 75%.

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Cuando se añade leche al té, la caseína (una proteína de la leche) se une a los polifenoles (antioxidantes) del té, reduciendo su actividad antioxidante y haciendo más difícil su absorción por el organismo.

Dicho esto, todavía quedan antioxidantes en el té, incluso después de añadir leche. Esto significa que, si bien la leche puede disminuir los niveles de antioxidantes, no los elimina por completo.

 

Fuente: Very Well Health