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Cuando comes galletas saladas, tu nivel de azúcar en sangre aumenta debido a la composición de este alimento. Concretamente, el aumento ocurre por 3 razones específicas:

1. Incremento rápido del azúcar en sangre

La mayoría de las galletas saladas están hechas de harina refinada o almidones que se digieren rápidamente, lo que provoca un aumento notable de glucosa después de comerlas. Incluso dentro de la categoría de galletas saladas, la respuesta glucémica varía según el tipo de harina, el contenido de fibra y la proteína añadida.

Toma en cuenta lo siguiente:

  • Las galletas más finas, crujientes y de harina blanca tienden a elevar el azúcar en sangre con mayor rapidez.
  • Las galletas integrales o con semillas suelen digerirse más lentamente.
  • Las variedades endulzadas se comportan más como un postre que como un aperitivo salado.

2. Porciones más grandes aumentan el azúcar sanguínea

Cuanto mayor sea la porción, mayor será el aumento de glucosa. Una porción pequeña de galletas puede contener de 15 a 20 gramos de carbohidratos, pero un puñado extra puede duplicar o triplicar esa cantidad sin que parezca mucha comida.

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Para controlar las porciones:

  • Sirve una porción individual en lugar de comer directamente de la caja.
  • Considera la cantidad total de carbohidratos por porción, no solo las calorías.
  • Si usas un monitor continuo de glucosa (MCG), observa si tu porción habitual supera tu rango objetivo.

3. Las proteínas y grasas ralentizan el pico de glucosa

Las galletas solas se digieren rápidamente, pero añadir proteínas o grasas puede ralentizar el vaciamiento gástrico y la absorción de carbohidratos. Estudios que comparan la composición de los refrigerios revelan que las opciones con mayor contenido de proteínas o grasas tienden a producir menores aumentos de glucosa después de comer, en comparación con los refrigerios que poseen más carbohidratos.

Algunas combinaciones equilibradas podrían ser:

  • Galletas con queso panela, queso cottage o yogur griego
  • Galletas con atún, salmón, ensalada de pollo o hummus
  • Galletas con mantequilla de frutos secos o un puñado de frutos secos

 

Fuente: Very Well Health