Los carbohidratos son la principal fuente de energía del cuerpo, y cuando la ingesta de carbohidratos es insuficiente, el cuerpo utiliza su forma almacenada, el glucógeno, lo que provoca una pérdida inicial de peso debido a la eliminación de líquidos.
Los carbohidratos también aportan energía, fibra, micronutrientes esenciales y son un componente clave de muchos alimentos deliciosos y saciantes. Restringirlos puede aumentar la irritabilidad, el mal humor, la preocupación excesiva por la comida y el riesgo de atracones.
Si eliminas los carbohidratos de tu dieta, puedes experimentar un conjunto de síntomas conocidos como «gripe cetogénica», que pueden hacerte sentir muy mal. Con una restricción prolongada, la grasa se descompone en cetonas para obtener energía. Estos cambios metabólicos pueden provocar fatiga, dolores de cabeza, mareos, confusión mental, mal aliento, disminución del rendimiento deportivo, estreñimiento y alteraciones hormonales.
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Aunque el cuerpo puede adaptarse a usar cetonas como combustible en ausencia de glucosa, la transición lleva tiempo, durante el cual los niveles de energía son bajos.
La restricción de carbohidratos también puede afectar a las hormonas, la digestión, el equilibrio electrolítico y los neurotransmisores del cerebro, lo que en conjunto puede contribuir a que te sientas mal física y mentalmente.
Fuente: Very Well Health







