El pollo rostizado es un alimento básico, práctico y económico que puede adquirirse en supermercados o rosticerías. Aunque generalmente se considera una fuente de proteínas de alta calidad, la grasa de la piel del pollo y aditivos como la sal o el azúcar pueden ser perjudiciales para la salud.

Concretamente, el pollo rostizado es una fuente de proteínas de alta calidad. Una porción de 85 g de pechuga sin piel aporta 24 gramos de proteína, y la misma cantidad de muslo sin piel aporta 21 gramos. Esto representa aproximadamente la mitad de la ingesta diaria recomendada de proteínas para adultos (la cual varía según el sexo).

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Un consumo adecuado de proteínas de alta calidad es crucial para optimizar el metabolismo y favorecer el crecimiento y la reparación de los tejidos (incluidos los músculos).

Como proteína animal, el pollo rostizado aporta todos los aminoácidos esenciales (componentes básicos de las proteínas que deben obtenerse de los alimentos) que el cuerpo requiere en las proporciones óptimas para satisfacer sus necesidades.

RECUERDA: Comer pollo rostizado con moderación puede ser una opción razonable para la mayoría de las personas, aunque es importante tomar en cuenta tu historial médico personal. Considera limitar tu consumo, por ejemplo, si tienes presión arterial alta.

 

Fuente: Very Well Health