La multitarea se ha vuelto común en la vida moderna: responder mensajes mientras se trabaja, revisar redes sociales durante una reunión o alternar entre varias tareas al mismo tiempo. Sin embargo, el cerebro no está diseñado para realizar múltiples actividades complejas de forma simultánea, sino para cambiar rápidamente de una a otra.
Este cambio constante puede tener efectos en la concentración, la memoria y el bienestar mental.
¿Realmente hacemos varias cosas al mismo tiempo?
En la mayoría de los casos, el cerebro no ejecuta tareas complejas en paralelo. Lo que ocurre es un cambio rápido de atención entre actividades, conocido como “task switching”.
Cada cambio implica un pequeño costo cognitivo, que se acumula cuando se repite con frecuencia.
1. Disminución de la concentración
Alternar constantemente entre tareas reduce la capacidad de mantener atención sostenida. El exceso de multitarea puede afectar la profundidad del enfoque y aumentar la probabilidad de errores.
A largo plazo, esto puede generar sensación de dispersión mental.
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2. Impacto en la memoria
El cambio continuo de foco dificulta que la información se procese de manera profunda. Esto puede afectar la memoria de trabajo y la consolidación de nuevos aprendizajes.
El cerebro necesita periodos de atención sostenida para integrar mejor la información.
3. Mayor fatiga mental
Cambiar repetidamente de tarea incrementa la demanda cognitiva. Este esfuerzo constante puede generar agotamiento mental más rápido que trabajar de forma secuencial.
La fatiga acumulada puede traducirse en irritabilidad o menor productividad.
4. Relación con el estrés
La multitarea constante mantiene al cerebro en un estado de alerta continua. Este patrón puede aumentar la percepción de estrés y dificultar la desconexión al final del día.
El descanso mental se vuelve más difícil cuando no existen pausas reales.
¿Cómo reducir el impacto?
Organizar el trabajo en bloques de tiempo, limitar notificaciones y priorizar una tarea a la vez puede ayudar. La práctica de atención plena favorece una mayor concentración y reduce la carga cognitiva.
Pequeños ajustes en la rutina pueden mejorar el rendimiento mental.
El exceso de multitarea no mejora necesariamente la productividad y puede afectar la salud cerebral si se vuelve un hábito constante. Dar espacio a la concentración profunda y a las pausas conscientes permite cuidar la claridad mental y reducir el desgaste cognitivo con el tiempo.
Fuente: Harvard Health Publishing







