Embarazo, Obesidad y nutrición
El pollo es conocido como una fuente versátil de proteínas, apreciada por muchos. Asimismo, esta carne es rica en nutrientes beneficiosos para la lactancia.
Una porción de 100 g de pollo asado contiene 0.32 microgramos de vitamina B12, lo que equivale al 11% de la ingesta diaria recomendada para mujeres en período de lactancia. La ingesta y el estado nutricional de este nutriente clave por parte de la madre influyen en los niveles presentes en la leche materna. Por lo tanto, si la madre no ingiere suficiente vitamina B12, la leche materna también podría contener niveles insuficientes.
La deficiencia de esta vitamina durante la infancia se relaciona con diversos síntomas neurológicos y regresión del desarrollo.
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Sumado a lo anterior, el pollo contiene colina, un nutriente clave para el desarrollo cerebral del bebé. Además, en niños pequeños, la deficiencia de colina puede provocar retraso en el crecimiento, lo que sugiere que una cantidad adecuada de colina en la leche materna podría ser necesaria para un crecimiento adecuado.
Una pechuga de pollo asada sin piel de 100 g es una buena fuente de colina, aportando 85 miligramos por porción, o alrededor del 15% de las necesidades diarias de las mujeres lactantes.
Fuente: Very Well Health







