Las moscas negras son pequeños insectos parientes de los mosquitos. Al igual que ellos, pican al ganado y a los humanos para chupar su sangre, y sus picaduras pueden ser dolorosas y de larga duración. Solo pican las hembras.

Apariencia

Una picadura de mosca negra se asemeja a la de un mosquito: un pequeño bulto inflamado en la piel. A veces, es posible distinguir el orificio por donde la mosca perforó para alimentarse. Inicialmente, la picadura puede pasar desapercibida, ya que estos insectos inyectan una sustancia anestésica. Aunque suelen atacar la cabeza o la cara, pueden picar en cualquier parte del cuerpo.

Síntomas comunes

La reacción a la picadura se debe a la saliva del insecto, que contiene toxinas y anticoagulantes. Las picaduras pueden ser dolorosas, provocar picazón, hinchazón e incluso ampollas.

En ocasiones, las picaduras pueden causar la llamada «fiebre de la mosca negra» (aunque no es una infección). Sus síntomas incluyen:

  • Dolor o sensación de ardor en el área de la picadura.
  • Dolor de cabeza.
  • Entumecimiento.
  • Fiebre baja.
  • Náuseas.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.

Estos síntomas suelen durar varios días.

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Complicaciones tardías y alergias graves

Las complicaciones que aparecen tiempo después incluyen erupciones cutáneas persistentes que pueden durar de tres a 16 meses. Estas pueden manifestarse como trastornos de la piel, tales como reacciones eritematosas (enrojecimiento o decoloración) y edematosas (hinchazón) que perduran por semanas o meses.

Aunque no es habitual, algunas personas pueden desarrollar una reacción alérgica grave a la saliva de la mosca negra. En situaciones muy raras, múltiples picaduras simultáneas podrían ser potencialmente mortales.

Cuándo buscar atención médica

Se debe buscar atención médica de emergencia si se presenta dificultad para respirar o debilidad tras la picadura. Además, es importante contactar a un proveedor de atención médica si se observan signos de infección, como:

  • Aumento del dolor.
  • Enrojecimiento o decoloración creciente.
  • Calor en la zona.
  • Presencia de pus.

 

Fuente: Very Well Health