La anemia aplásica es un trastorno sanguíneo poco común pero grave. Si te lo diagnostican, significa que tu médula ósea no produce suficientes células sanguíneas nuevas, así lo señala la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Existen diferentes tipos de anemia aplásica, incluida la anemia de Fanconi. Las causas más comunes incluyen:

  1. Sustancias tóxicas, como pesticidas, arsénico y benceno.
  2. Radioterapia y quimioterapia para el cáncer.
  3. Ciertos medicamentos.
  4. Infecciones como hepatitis, virus de Epstein-Barr o VIH.
  5. Trastornos autoinmunes.
  6. Ciertas condiciones heredadas.
  7. Embarazo.

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Cabe destacar que, en una gran parte de la población afectada, se desconoce la causa.

Asimismo, los síntomas incluyen fatiga, debilidad, mareos y dificultad para respirar. La afección puede causar problemas del corazón, como latidos cardíacos irregulares, agrandamiento de dicho órgano e insuficiencia cardíaca. También pueden presentarse infecciones frecuentes y sangrado.

Tu médico diagnosticará la anemia aplásica basándose en tus antecedentes médicos y familiares, así como en un examen físico y los resultados de diversas pruebas. Una vez que tu médico conozca la causa y la gravedad de la anemia, podrá diseñar un plan de tratamiento para ti. Los tratamientos incluyen transfusiones de sangre, trasplantes de células madre sanguíneas y de médula ósea y medicamentos.

 

Fuente: U.S. National Library of Medicine