Muchas personas creen que sin la Cartilla Nacional de Salud no pueden vacunarse, pero no es así. No es obligatorio presentar la cartilla para recibir la vacuna contra el sarampión, aunque sí es recomendable llevarla para que el registro quede actualizado.
Si no cuentas con ella, puedes acudir a tu unidad de salud para recibir orientación.
¿Qué pasa si no tengo mi cartilla?
Si no tienes la cartilla o la perdiste, el personal de salud puede:
- Aplicar la vacuna si corresponde según tu edad y antecedentes.
- Orientarte sobre la reposición de la cartilla.
- Registrar la dosis aplicada en un nuevo documento.
La falta de cartilla no debe ser un obstáculo para completar o iniciar el esquema de vacunación.
¿Y si no recuerdo si ya me vacuné?
Cuando no existe comprobante y no se tiene certeza del esquema, el personal médico puede recomendar aplicar la vacuna. Recibir una dosis adicional no representa un riesgo en personas sanas, y ayuda a asegurar la protección.
La prioridad es cerrar brechas de inmunización y evitar que haya personas susceptibles.
Conoce más: ¿Qué deben saber los padres sobre el sarampión en niños?
¿Dónde se aplica la vacuna?
La vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, forma parte del Programa de Vacunación Universal y se aplica de manera gratuita en unidades de salud del sector público.
Ante campañas especiales o situaciones epidemiológicas específicas, pueden habilitarse módulos adicionales de vacunación.
No tener la cartilla no impide vacunarse. Lo más importante es asegurarse de contar con el esquema completo para reducir el riesgo de contagio y proteger a la comunidad. Si tienes dudas sobre tu situación, acudir a una unidad de salud es el paso más seguro.
Fuente: Programa de Vacunación Universal







