La vitamina A es un nutriente esencial para la salud visual y el buen funcionamiento del sistema inmunológico. En el contexto del sarampión, la deficiencia de vitamina A se asocia con mayor riesgo de complicaciones y evolución más grave de la enfermedad, especialmente en niñas y niños.

Esta relación ha sido ampliamente documentada por organismos internacionales de salud.

¿Por qué la vitamina A es importante en el sarampión?

La vitamina A participa en el mantenimiento de las mucosas y en la respuesta inmunitaria. Cuando existe deficiencia, el cuerpo tiene menor capacidad para enfrentar infecciones, lo que puede agravar el curso del sarampión.

Además, la enfermedad puede disminuir temporalmente los niveles de vitamina A en el organismo.

Mayor riesgo de complicaciones

En personas con niveles bajos de vitamina A, el sarampión puede asociarse con complicaciones como:

  • Neumonía.
  • Diarrea grave.
  • Inflamación ocular.
  • Mayor riesgo de daño en la córnea.

En casos severos, la deficiencia puede aumentar la probabilidad de desenlaces graves.

Vitamina A y salud ocular

El sarampión puede afectar los ojos, provocando conjuntivitis intensa y, en situaciones graves, daño ocular. La deficiencia de vitamina A incrementa el riesgo de complicaciones visuales, incluyendo lesiones en la córnea.

Por esta razón, en casos confirmados de sarampión en población infantil, se recomienda suplementación con vitamina A bajo supervisión médica.

Recomendaciones clínicas

Organismos como la Organización Mundial de la Salud recomiendan administrar vitamina A en niños diagnosticados con sarampión. La suplementación ha demostrado reducir la gravedad y la mortalidad asociadas a la enfermedad, particularmente en contextos donde la deficiencia nutricional es frecuente.

Esta medida no sustituye la vacunación, sino que forma parte del manejo clínico en casos confirmados.

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Prevención a través de nutrición y vacunación

Mantener una alimentación adecuada que incluya alimentos ricos en vitamina A —como zanahoria, espinaca, calabaza y lácteos— contribuye a fortalecer el sistema inmunológico. Sin embargo, la principal estrategia para prevenir el sarampión sigue siendo la vacunación completa.

La vitamina A cumple un papel importante en la evolución del sarampión, especialmente en personas con deficiencia. Una nutrición adecuada y el acceso oportuno a la vacuna ayudan a reducir complicaciones y a proteger la salud infantil frente a esta enfermedad prevenible.

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud