Aunque suele asociarse con la infancia, el sarampión también puede afectar a adolescentes y jóvenes que no cuentan con esquema completo de vacunación. En estos grupos, la enfermedad puede presentar síntomas más intensos y mayor malestar general, además de riesgo de complicaciones.

Mantener la vigilancia es importante, especialmente ante la presencia de casos en la comunidad.

¿Cómo se manifiesta en adolescentes y jóvenes?

Los síntomas suelen iniciar entre 7 y 14 días después del contagio. En esta etapa aparecen:

  • Fiebre alta, que puede ser persistente.
  • Tos seca.
  • Escurrimiento nasal.
  • Ojos rojos y sensibles a la luz.

Posteriormente surge la erupción rojiza que comienza en el rostro y se extiende hacia el tronco y las extremidades.

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1. Síntomas que pueden ser más intensos

En adolescentes y adultos jóvenes, la fiebre puede ser más elevada y el malestar general más marcado que en algunos casos infantiles.

También pueden presentarse dolor muscular, debilidad importante y mayor riesgo de complicaciones respiratorias.

2. Complicaciones posibles

Aunque no son frecuentes, pueden presentarse neumonía, infecciones del oído o, en casos raros, inflamación cerebral. La probabilidad de complicaciones aumenta en personas no vacunadas o con sistemas inmunológicos debilitados.

La valoración médica es clave ante fiebre persistente o dificultad para respirar.

3. Importancia de revisar el esquema de vacunación

La vacuna triple viral (SRP) se aplica en dos dosis durante la infancia. Adolescentes y jóvenes que no cuenten con dos dosis documentadas deben acudir a una unidad de salud para completar el esquema.

Cerrar brechas de vacunación ayuda a prevenir brotes en escuelas y universidades.

4. Medidas de prevención adicionales

Además de la vacunación, es importante evitar el contacto cercano con personas enfermas y seguir indicaciones sanitarias ante casos sospechosos. El aislamiento oportuno reduce la transmisión en espacios cerrados y con alta convivencia, como planteles educativos.

El sarampión no es exclusivo de la niñez. En adolescentes y jóvenes puede causar síntomas intensos y complicaciones si no existe protección adecuada. Revisar el esquema de vacunación y actuar ante síntomas compatibles es una forma responsable de cuidar la salud individual y colectiva.

 

Fuente: CDC