El sarampión es uno de los virus más contagiosos que existen. Su capacidad de transmisión es tan alta que puede propagarse con rapidez en comunidades donde hay personas sin vacunación completa, especialmente en espacios cerrados.
Entender qué lo hace tan transmisible ayuda a dimensionar la importancia de la prevención.
AltÃsima capacidad de contagio
El sarampión tiene un Ãndice de contagiosidad muy elevado. Una persona infectada puede transmitir el virus a la mayorÃa de las personas susceptibles con las que tenga contacto cercano, lo que favorece brotes rápidos en escuelas, guarderÃas o eventos masivos.
Por esta razón, cuando aparece un caso, las autoridades activan vigilancia epidemiológica inmediata.
Transmisión aérea prolongada
El virus se disemina a través de gotitas respiratorias al toser, estornudar o hablar. Puede permanecer suspendido en el aire o en superficies hasta por dos horas, lo que significa que alguien puede contagiarse incluso después de que la persona enferma haya salido del lugar.
Esto explica por qué el sarampión se propaga con facilidad en espacios cerrados y poco ventilados.
Contagio antes del sarpullido
Una persona puede transmitir el virus varios dÃas antes de que aparezca la erupción cutánea. En esta fase inicial, los sÃntomas se parecen a los de un resfriado común, lo que dificulta identificar el caso a tiempo y facilita la propagación.
El periodo de contagio se extiende hasta varios dÃas después de iniciado el sarpullido.
Conoce más: Diferencias entre sarampión, varicela y otros sarpullidos
Importancia de la vacunación para frenar la propagación
La vacunación con dos dosis de la vacuna triple viral reduce significativamente la posibilidad de enfermar y de transmitir el virus. Cuando la mayorÃa de la población está protegida, se interrumpe la cadena de transmisión, lo que evita brotes extensos.
Bajas coberturas de vacunación permiten que el virus se disemine con rapidez si es introducido en la comunidad.
El virus del sarampión puede propagarse en cuestión de horas en ambientes con personas susceptibles. Mantener el esquema de vacunación completo y actuar con rapidez ante sÃntomas sospechosos es fundamental para limitar su transmisión y proteger la salud colectiva.







