El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, por lo que el contacto cercano con una persona enferma requiere atención inmediata. Actuar con rapidez puede reducir el riesgo de enfermar y ayudar a cortar la cadena de transmisión, especialmente en contextos donde existen casos confirmados.

Saber qué pasos seguir es fundamental para proteger tu salud y la de quienes te rodean.

1. Verifica tu esquema de vacunación

Lo primero es revisar si cuentas con dos dosis documentadas de la vacuna triple viral (SRP). Tener el esquema completo brinda una protección alta frente al virus.

Si no tienes comprobante o no recuerdas haber recibido ambas dosis, es importante acudir a una unidad de salud para valoración.

2. Consulta lo antes posible

Después de una exposición, el personal de salud puede evaluar la necesidad de aplicar la vacuna en un periodo corto tras el contacto. La vacunación temprana puede ayudar a prevenir o disminuir la gravedad de la enfermedad en personas susceptibles.

En algunos casos específicos, también puede indicarse inmunoglobulina, según edad y condición médica.

3. Vigila síntomas durante los siguientes días

El periodo de incubación suele ser de 7 a 14 días. Durante ese tiempo, es importante estar atento a:

  • Fiebre alta.
  • Tos.
  • Escurrimiento nasal.
  • Ojos rojos.
  • Aparición de sarpullido.

Ante cualquiera de estos síntomas, se recomienda comunicarse con la unidad de salud antes de acudir.

4. Limita el contacto si no estás protegido

Si no cuentas con esquema completo y tuviste contacto directo, es posible que el personal de salud recomiende evitar asistir a espacios escolares o laborales durante el periodo de vigilancia. Esta medida ayuda a prevenir brotes, especialmente en lugares cerrados.

El aislamiento preventivo puede ser necesario según indicación médica.

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5. Protege a personas vulnerables

Bebés menores de un año, personas inmunocomprometidas y mujeres embarazadas tienen mayor riesgo de complicaciones. Evitar el contacto con estos grupos es clave si existe sospecha de exposición.

Seguir indicaciones sanitarias protege tanto a nivel individual como comunitario.

Estar en contacto con un caso de sarampión no significa que necesariamente desarrollarás la enfermedad, pero sí requiere actuar con responsabilidad. Verificar la vacunación, acudir a valoración médica y vigilar síntomas permite reducir riesgos y contribuir al control de la transmisión.

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud