El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa y de notificación obligatoria en México. Si presentas síntomas compatibles, actuar con rapidez y responsabilidad es fundamental para evitar contagios y recibir atención oportuna.

Reconocer las señales tempranas permite tomar decisiones adecuadas desde el inicio.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Los primeros síntomas suelen parecerse a los de un resfriado fuerte:

  • Fiebre alta.
  • Tos.
  • Escurrimiento nasal.
  • Ojos rojos o sensibles a la luz.

Días después puede aparecer una erupción rojiza que inicia en el rostro y se extiende al resto del cuerpo.

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1. Evita el contacto con otras personas

Si sospechas de sarampión, quédate en casa y evita acudir a lugares públicos, trabajo o escuela. El virus puede transmitirse incluso antes de que aparezca el sarpullido.

Limitar el contacto cercano ayuda a reducir el riesgo de contagio.

2. Comunícate con una unidad de salud antes de acudir

En México, es recomendable llamar o avisar previamente a la unidad médica. Esto permite que el personal tome medidas de aislamiento y protección adecuadas, evitando exponer a otras personas en salas de espera.

No se recomienda acudir sin aviso previo si se sospecha sarampión.

3. Sigue las indicaciones médicas

El sarampión no tiene un tratamiento antiviral específico; la atención suele enfocarse en aliviar síntomas y prevenir complicaciones. El seguimiento médico es clave para identificar signos de alarma, como dificultad para respirar, somnolencia excesiva o convulsiones.

La valoración profesional es indispensable, especialmente en niños pequeños, adultos no vacunados o personas con enfermedades crónicas.

4. Revisa el estado de vacunación en el entorno cercano

Si se confirma un caso, las autoridades de salud pueden indicar medidas adicionales. Verificar que familiares y contactos cercanos tengan su esquema completo ayuda a cortar la cadena de transmisión.

En México, los casos sospechosos se notifican para activar vigilancia epidemiológica.

Ante síntomas compatibles con sarampión, la prioridad es evitar contagios y buscar atención médica de forma responsable. Actuar con rapidez protege tu salud y la de quienes te rodean, especialmente en contextos donde mantener el control de brotes es fundamental.

 

Fuente: Secretaría de Salud