El sarampión es una enfermedad viral extremadamente contagiosa que se transmite por vía aérea. Debido a que el virus puede permanecer suspendido en el aire durante un tiempo después de que una persona infectada abandona un espacio, surge la duda sobre si el uso de cubrebocas ayuda a prevenir el contagio. El cubrebocas puede ser una medida complementaria, pero no sustituye la vacunación.

Entender cómo se transmite el virus permite tomar decisiones informadas.

¿Cómo se transmite el sarampión?

El virus se propaga a través de gotitas respiratorias que se liberan al toser, estornudar o hablar. Estas partículas pueden permanecer en el aire hasta por dos horas en espacios cerrados, lo que facilita la transmisión en lugares con poca ventilación.

Por esta razón, el contacto indirecto en un mismo espacio puede ser suficiente para el contagio.

¿El cubrebocas reduce el riesgo?

El uso de cubrebocas puede disminuir la dispersión de gotitas respiratorias, especialmente si lo utiliza la persona enferma. En contextos de brote o exposición confirmada, puede ser una medida adicional para reducir la transmisión, particularmente en unidades médicas.

Sin embargo, no ofrece una protección total frente a un virus tan contagioso si no existe inmunidad previa.

La vacunación es la medida principal

La estrategia más efectiva para prevenir el sarampión es contar con esquema completo de vacuna triple viral (SRP). Dos dosis brindan una protección alta y duradera, reduciendo significativamente el riesgo de enfermar y de transmitir el virus.

Sin vacunación, el cubrebocas por sí solo no es suficiente para prevenir la enfermedad.

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Medidas adicionales en caso de sospecha

Ante síntomas compatibles, se recomienda evitar espacios cerrados, limitar el contacto con otras personas y avisar previamente a la unidad de salud antes de acudir. Estas acciones ayudan a contener posibles cadenas de transmisión.

El cubrebocas puede formar parte de las medidas de control en situaciones específicas, pero la herramienta clave sigue siendo la vacunación completa. Revisar el esquema, mantenerlo actualizado y actuar con responsabilidad ante síntomas protege tanto a nivel individual como comunitario.

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud