Los sarpullidos son manifestaciones comunes de distintas enfermedades, especialmente infecciosas, y pueden generar confusión. Aunque algunos se parecen entre sí, cada uno tiene características específicas que ayudan a diferenciarlos, lo cual es importante para buscar atención médica adecuada y evitar contagios.
Identificar el tipo de erupción, los síntomas que la acompañan y su evolución permite orientar mejor el diagnóstico.
1. Sarampión: erupción asociada a síntomas respiratorios
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa. Su erupción aparece después de varios días de fiebre alta, tos, escurrimiento nasal y ojos enrojecidos. El sarpullido comienza en el rostro y detrás de las orejas, y luego se extiende al resto del cuerpo, formando manchas rojizas planas que pueden unirse entre sí.
Antes de la erupción, pueden aparecer las manchas de Koplik dentro de la boca, un signo característico del sarampión.
2. Varicela: lesiones con ampollas en distintas etapas
La varicela también es de origen viral, pero su sarpullido es distinto. Se caracteriza por pequeñas ampollas llenas de líquido que causan comezón intensa, y que aparecen en diferentes etapas al mismo tiempo.
Las lesiones suelen iniciar en el tronco y la cara, y luego extenderse. Con el paso de los días, las ampollas se rompen y forman costras.
3. Roséola y otros sarpullidos virales
La roséola es frecuente en bebés y niños pequeños. Se manifiesta con fiebre alta repentina que desaparece y, posteriormente, aparece un sarpullido rosado en el tronco que no suele causar picazón.
Otros virus pueden provocar erupciones leves acompañadas de malestar general, pero sin los síntomas intensos del sarampión o la varicela.
4. Sarpullidos alérgicos o por irritación
No todos los sarpullidos son infecciosos. Las reacciones alérgicas o el contacto con sustancias irritantes suelen causar enrojecimiento, picazón o ronchas, sin fiebre alta ni síntomas respiratorios.
Estos sarpullidos pueden aparecer de forma repentina y mejorar al retirar el agente causante.
5. ¿Cuándo es importante acudir al médico?
Fiebre alta persistente, dificultad para respirar, erupciones que se extienden rápidamente o sarpullidos acompañados de malestar intenso requieren valoración médica. Diferenciar el origen del sarpullido es clave para recibir el tratamiento adecuado y prevenir complicaciones.
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Aunque muchos sarpullidos pueden parecer similares, sus causas y riesgos no lo son. Observar cómo inicia la erupción, qué otros síntomas la acompañan y cómo evoluciona ayuda a actuar a tiempo y a proteger la salud, especialmente en niños y personas no vacunadas.
Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos







