Las vacunas son seguras y proporcionan beneficios importantes para la salud a lo largo de la vida. Muchas de las enfermedades prevenibles por vacunación son prácticamente inexistentes en la actualidad gracias a las vacunas, y debido a esto, la mayoría de las personas no conocen su nivel de gravedad. Como resultado, solemos preocuparnos más por los otros efectos de las vacunas que por las enfermedades que previenen.

Las vacunas son más seguras que contraer una enfermedad real. El sistema inmunológico natural puede manejar fácilmente los gérmenes débiles o muertos en una vacuna. Después de la vacunación, se puede tener fiebre leve o dolor en el sitio de la inyección, pero estos efectos son en su mayoría leves, y sólo duran unas horas o días. Los efectos adversos graves, como una reacción alérgica severa, son muy raros, y los médicos están capacitados para tratarlos. Como cualquier medicamento, las vacunas, pueden causar efectos adversos. Pero la decisión de no inmunizar a un individuo implica un riesgo mucho mayor.

Por otro lado, en alguien no vacunado que adquiere la enfermedad real, el resultado si puede ser grave, o incluso mortal. Esto se debe a que los gérmenes activos se multiplican rápidamente, y el sistema inmunológico no está preparado para defender a la persona. El no vacunar puede poner al individuo y a otros que entren en contacto con esa persona en riesgo de contraer una enfermedad, que podría ser peligrosa o mortal.

Recuerda que muchas de las enfermedades prevenibles por vacunación pueden ser graves o incluso mortales; y a pesar de que muchas de ellas son raras, todavía se presentan en todo el mundo. Asimismo, existe la posibilidad de que sean traídas a nuestro país, poniendo en riesgo a las personas no vacunadas.

Cabe destacar que las vacunas mantienen el más alto nivel de seguridad pues al igual que todos los medicamentos, éstas deben pasar por una serie de pruebas antes de ser utilizadas. Se requieren años de pruebas antes de que una vacuna pueda ser autorizada para su uso en seres humanos. Una vez en uso, las vacunas se monitorean continuamente para evaluar su seguridad y eficacia. Existen varios sistemas para vigilar la creación, el uso y la seguridad de las vacunas; y las reacciones causadas por éstas son reportadas por los profesionales de la salud a las autoridades locales de salud pública, a fin de asegurarse que las reacciones inusuales o inesperadas pueden ser tratadas rápidamente.

¡Las vacunas son seguras, mucho más que contraer la enfermedad! Pasan por un duro proceso antes de poder ser comercializadas para garantizar no sólo su eficacia, sino también su seguridad; además, el sistema inmunológico puede enfrentar mejor a los gérmenes de las vacunas, en comparación con aquellos que provocan las enfermedad. Y recuerda, vacunándote te proteges tu mismo y ayudarás a aquellos que te rodean a no enfermarse.

¿Sabías qué?

Los bebés tienen la capacidad de producir hasta mil millones de anticuerpos. Como tal, se estima que un bebé promedio podría manejar hasta 10,000 vacunas aplicadas a la vez, sin preocupación.

 

 

 

 

Fuente:

  1. Inmunization action coalition, Importance of Vaccines.
  2. Gobierno de Canadá. A Parents Guide to Vaccination