Si padeces hipertensión ocular, tu presión intraocular es superior a la normal. Dicha presión aumenta porque el humor acuoso (el líquido dentro del ojo) no drena correctamente.

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Entonces, la hipertensión ocular puede deberse a afecciones que impiden que el líquido transparente del ojo drene correctamente, como por ejemplo:

  1. Síndrome de dispersión pigmentaria: Se produce cuando partes de la zona coloreada del ojo (el iris) se desprenden y el líquido comienza a flotar. Estas partículas pueden, a su vez, obstruir parte del sistema de drenaje conocido como malla trabecular, que se encuentra en el ángulo del ojo. La malla trabecular permite que el líquido drene del ojo.
  2. Síndrome de pseudoexfoliación: Consiste en la acumulación de fibras proteicas en el ángulo de drenaje, lo que puede obstruir el drenaje del líquido y provocar un aumento de la presión ocular.
  3. Uveítis: Inflamación de la parte media del ojo, que puede incrementar la presión.
  4. Catarata (opacidad del cristalino): Puede obstruir el drenaje del líquido.
  5. Tumor: Puede bloquear el ángulo de drenaje y provocar un aumento de la presión ocular.
  6. Medicamentos: Aquellos como los esteroides pueden aumentar la presión ocular.
  7. Cambios en el ojo debidos a una cirugía o lesión, ya que pueden provocar un incremento de la presión.
  8. Ángulos estrechos: Característica anatómica del ojo que resulta en una vía de drenaje congestionada.

Si deseas saber más sobre las causas de hipertensión ocular, consulta a tu médico oftalmólogo.

 

Fuente: Very Well Health