¿Estás embarazada?

Antes que nada ¡Muchas felicidades!

Seguramente tu médico ya te dijo y tú misma te habrás dado cuenta de que, durante los nueve meses de gestación, requieres cuidarte mucho para que tanto tú como tu bebé estén saludables y fuertes.

Una de las acciones más importantes y efectivas que puedes realizar para cuidar tu salud y la de tu hijo o hija es estar al día en cuestión de Inmunización Materna.

¿Inmunización Materna? ¿Y eso qué es?

Pues mira, los médicos definen inmunización materna como: “Vacunación para reforzar los anticuerpos maternos, buscando proporcionar protección a la embarazada y al feto, que persista hasta que el bebé pueda ser inmunizado.”

O lo que es lo mismo, hay una serie de vacunas que debes recibir durante tu embarazo para proteger tu salud y la de tu bebé de algunas enfermedades que pueden causarles mucho daño a los dos. Y lo mejor es que esta protección le durará al recién nacido hasta que esté en condiciones de que le apliquen sus propias vacunas.

Suena bien ¿verdad?

¿Quieres conocer más acerca de la Inmunización Materna? continúa leyendo y así sabrás cómo mantenerte sana y fuerte durante tu embarazo y cómo empezar a ayudar a tu bebé a protegerse contra las enfermedades, incluso antes de que nazca.

Adelante.

¿Debo vacunarme durante el embarazo?

Como ya te podrás imaginar la respuesta es un rotundo sí y ahora te vamos a explicar por qué.

Cuando estás embarazada hay muchos cambios en tu cuerpo, unos son muy evidentes (tu vientre crece, la fatiga, las náuseas) y hay otros que se notan menos, pero que ahí están y no son menos importantes.

Uno de ellos es lo que ocurre con tu sistema inmune, o sea las defensas de tu cuerpo contra las enfermedades.

Durante el embarazo se producen cambios en este sistema, esto es porque tu cuerpo, que realmente es una maravilla de ingeniería natural, se está adaptando para poder recibir y alojar al nuevo ser que estará dentro de ti durante los próximos meses.

Si no fuera así, el sistema inmune “pensaría” que el bebé es un cuerpo extraño, como los que causan las enfermedades y lo atacaría para deshacerse de él.

Ojo, durante el embarazo, tu sistema inmune no queda suprimido por completo, se adapta para recibir al bebé, pero no deja de funcionar, aunque lo hace de una manera diferente a la habitual, lo cual puede dejarte más vulnerable a ciertas infecciones que andan por ahí y pueden “colarse” a tu organismo y, al encontrarte en un estado delicado como el embarazo, pueden poner en riesgo tu vida y la de tu bebé.

¿Cómo puedes ayudar entonces a tu cuerpo en este momento? ¿Le puedes dar una manita a tu sistema inmune ahora que más falta le hace?

Pues claro que puedes y la manera es: Vacunándote.

¿A quién protegen las vacunas que recibo durante mi embarazo?

La primera respuesta y la más obvia es: A tí.

Pero ¿qué crees? No eres la única que se beneficiará de los efectos de las vacunas, hay alguien más a quien estás ayudando y protegiendo cuando te las aplicas de manera puntual y oportuna.

¿Te imaginas quién puede ser? Estamos seguros de que sí, pero te lo vamos a confirmar y para eso te vamos a explicar un poco acerca de cómo funcionan las vacunas.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Cuando nos enfermamos de algo, el sistema inmune entra inmediatamente en acción y combate a los microbios que causan la enfermedad.

Mientras se está librando esta batalla, podemos sentirnos mal y experimentar síntomas desagradables como tos, fiebre, estornudos, cansancio o vómitos, entre muchos otros.

Esto pasa porque el cuerpo está peleando con todo lo que tiene para detener a los microorganismos que están dentro de nosotros, acorralarlos y, finalmente, deshacerse de ellos.

Para hacer esto, el organismo identifica a los invasores por medio de unas células centinela que vigilan todos los tejidos y, ya que los detectan, disparan la alarma y llaman a otras células llamadas linfocitos que son los soldados del ejército de nuestro cuerpo. Los linfocitos atacan directamente a los microbios o les “disparan” unas moléculas llamadas ”anticuerpos”. Tanto los linfocitos como los anticuerpos están diseñados para atacar microbios específicos.

Por ejemplo, cuando nos ataca el sarampión, nuestro cuerpo genera anticuerpos diseñados específicamente para contener y eliminar al virus que lo ocasiona, pero solo a ese virus, no a los que causan otras enfermedades.

Además, nuestro sistema inmune es como la policía y, una vez que ya detuvo a uno de estos delincuentes biológicos, genera un “expediente” para recordarlos y deja células y anticuerpos de guardia para que cuando vuelvan a atacar, sean detenidos rápidamente y se evite así que se produzca la enfermedad. A esto se le conoce como “inmunidad” y gracias a ello, muchas enfermedades nos dan solo una vez.

En el caso de enfermedades como la influenza estacional, nos pueden dar varias veces porque los microbios que la ocasionan cambian constantemente y por lo tanto son capaces de evadir la detección de nuestro sistema inmune. Por ello debemos vacunarnos cada año para actualizar a los centinelas de manera que detecten los microbios aunque se hayan disfrazado.

El aparato inmunológico es un muy buen sistema y muy efectivo, por eso los seres humanos hemos logrado sobrevivir tanto tiempo.

Lo malo es que, antes de que existieran las vacunas, había que esperar a enfermarse naturalmente de algo para que nuestro cuerpo pudiera entonces generar las células y anticuerpos que nos defendieran de ese padecimiento, y así quedar ya protegidos para siempre.

Esto ocasionaba que nos pasáramos mucho tiempo enfermos, con todo lo que eso implica, malestar, no poder hacer nuestras actividades normales y con el riesgo de contagiar a otras personas.

Y muchas veces, cuando nos enfermábamos, nuestro cuerpo no alcanzaba a generar los anticuerpos a tiempo y nos quedaban daños permanentes como la parálisis ocasionada por la polio o, de plano, nos moríamos, como ocurrió cuando los europeos trajeron la viruela negra al continente americano o cuando la epidemia de peste en Europa, enfermedades ambas que cobraron millones de vidas.

Para poder evitar esto, varios científicos muy brillantes, en distintas etapas de la historia, crearon y siguen creando VACUNAS, las cuales te ayudan a generar los anticuerpos sin tener que correr el riesgo de pasar primero por la enfermedad.

¿Cómo se logra esto? Ahora te explicamos.

Las vacunas están hechas de los microorganismos –o partes de estos- que causan las enfermedades, es decir, la vacuna contra el sarampión que te inyectan contiene virus de sarampión.

Pero, a diferencia del virus en estado “salvaje”, el que está en la vacuna está “atontado” para que, aunque entre a nuestro cuerpo, no haga que nos enfermemos, sino que solamente despierte la alerta en nuestro sistema inmunológico, que lo identifica, genera las defensas y lo elimina, quedando nuestro organismo ya protegido contra ese virus, pero sin sufrir ninguno de los síntomas ni daños que podría causarnos el pescar la enfermedad de manera normal.

Las vacunas son, por lo tanto, una herramienta de prevención, porque están hechas para protegernos de una enfermedad antes de que nos dé y no después.

Entonces…

¿A quién más protegen las vacunas que recibo durante mi embarazo?

Una vez que ya conocemos los maravillosos efectos de las vacunas volvemos a nuestro tema.

Durante el embarazo, tú la mamá y tu bebé intercambian muchas cosas.

Por ejemplo, el bebé se alimenta de lo que comes tú, su mamá y, para efectos prácticos, todo lo que entre en tu cuerpo también será recibido por el bebé.

Si durante el embarazo tú te vacunas y generas las defensas contra las enfermedades, además de cuidarte a ti misma, haces que el bebé reciba también esas defensas y quede PROTEGIDO mientras está gestándose dentro de ti.

Y esta protección no le dura únicamente mientras está en tu cuerpo, sino que también le sirve a tu bebé durante las primeras semanas de su vida, mientras su sistema inmune madura lo suficiente como para que él o ella pueda empezar a recibir sus vacunas y, de esta manera, comience a construir defensas contra las enfermedades para tener una vida lo más sana posible.

Por lo tanto…

Las vacunas aplicadas durante el embarazo cumplen un doble propósito, CUIDARTE A TI, la madre, para que puedas estar sana y tener una gestación sin contratiempos ni riesgos innecesarios y, además, darle a tu bebé el valiosísimo regalo de protegerlo contra las enfermedades mientras esté dentro de ti y durante sus primeras semanas de vida, un momento en el que lo necesita muchísimo ya que su sistema inmune aún no estará completamente desarrollado y, por lo tanto, puede ser presa fácil de las enfermedades que ponen en riesgo su calidad de vida y su vida misma.

Son dos excelentes razones para colocar la vacunación como una de las PRIORIDADES en cuanto sepas que estás embarazada, por lo que hay que comentarlo con tu médico para que puedan programarlas.

¿NO CREES?

¿Qué vacunas debo recibir durante el embarazo?

Felicidades.

Si estás leyendo esto es porque eres una mamá responsable, que se preocupa por cuidar su propia salud y la de su bebé. Por eso tienes la inquietud de saber qué vacunas hay que recibir durante el embarazo, vacunas con las cuales podrás protegerte y proteger a tu hijo o hija, tanto en el tiempo en que se está formando dentro de ti como también durante sus primeros meses de vida.

Como ya lo mencionamos en la sección anterior, durante el embarazo, tu sistema inmune o de defensa se adapta para que tu cuerpo no rechace al bebé y, aunque no deja de funcionar del todo, sí puedes enfermarte más fácilmente, y la duración y los efectos de la enfermedad pueden durar más y ser más graves.

Además, estos efectos no los padecerás sólo tú sino también tu bebé, y pueden llegar a afectar su desarrollo o, en casos extremos, ocasionar que muera antes de nacer.

Para evitar que esto ocurra, las vacunas son un apoyo muy efectivo a tu sistema inmune y las que debes recibir “de cajón”, como dijo el carpintero, son las siguientes:

En cualquier etapa del embarazo

Vacuna contra la influenza.

La vacuna contra la influenza puede ser aplicada con seguridad en cualquier etapa del embarazo y la lactancia.

La influenza es una enfermedad respiratoria contagiosa provocada por los virus de la influenza que infectan la nariz, la garganta y en algunos casos los pulmones.

Este virus puede causar una enfermedad leve o grave y en ocasiones puede llevar a la muerte.

Se recomienda que la vacuna contra la influenza se aplique cada año a todas las personas mayores de 6 meses y, especialmente, a todos los grupos con riesgo de complicaciones, incluidas las mujeres embarazadas.

¿Qué significa ser un grupo de riesgo? pues que tienes más posibilidades de contagiarte de la enfermedad y/o que los efectos de esta pueden ser más graves de lo normal y, en el caso de las mujeres embarazadas, también está en riesgo el bebé ya que la influenza puede provocar, entre otras cosas, nacimiento prematuro.

Es importante mencionar que los virus que causan la influenza cambian constantemente, por lo cual cada año se produce una nueva vacuna dirigida específicamente a las nuevas versiones de esos virus.

Así que, aunque ya te hayas vacunado anteriormente contra la influenza, hay que ponerse la “edición” más reciente que, por lo general, está disponible cada año alrededor del mes de octubre, esto es importante porque cuanto antes te la pongas mejor, no importa en cuál etapa del embarazo estés, pídele a tu médico o al personal de salud que te la apliquen en cuanto llegue a sus manos.

https://espanol.cdc.gov/enes/flu/keyfacts.htm

Vacuna contra la tos ferina, el tétano y la difteria (Tdpa)

Aunque todos somos vacunados contra estos padecimientos cuando somos bebés, es importante recibir una nueva dosis o refuerzo cuando somos adultos.

Esto es porque se ha comprobado que la producción de anticuerpos contra la tos ferina disminuye con el tiempo, por lo que es importante reforzarla y más en el caso de las mujeres embarazadas.

La tos ferina (tos convulsa) puede enfermar de gravedad a bebés, niños, adolescentes y adultos, aunque es mucho más peligrosa en los niños menores de un año.

De hecho, la mitad de los bebés de esta edad que se contagian tienen que ir al hospital porque su vida está en serio peligro.

Es por eso que la vacuna contra este padecimiento es una de las primeras que recibimos después de nacer, pero no puede ser inmediatamente, por lo que hay una ventana de riesgo para el recién nacido en la que la tos ferina puede atacar.

Cuando tú te vacunas, ayudas a cerrar esa ventana ya que la inmunidad que tú recibes también la recibe tu hijo o hija mientras está dentro de ti.

Dicha inmunidad persiste después del nacimiento, por lo que el bebé estará protegido hasta que pueda recibir su propia vacuna contra la tos ferina.

Ojo, no existe una vacuna que prevenga únicamente la tos ferina, por eso se aplica la llamada Tdpa que funciona también contra el tétanos y la difteria, enfermedades que te explicamos a continuación.

El tétanos es ocasionado por una bacteria llamada Clostridium, la cual se encuentra en el suelo, la saliva, el polvo y el estiércol.

Generalmente entra al cuerpo cuando hay una herida profunda, como la que te puedes hacer con un clavo, un alambre de púas, una quemadura o una mordedura.

El tétanos hace que los músculos de tu cuerpo se bloqueen y es una emergencia médica que puede llevar a la muerte, por lo cual nos vacunan contra ella en la infancia y luego hay que reforzar la vacuna cada diez años.

La difteria, por su parte, es una infección respiratoria que también ocurre por una bacteria, que se contagia por tos y estornudos, incluso de personas que no tengan ningún síntoma, y puede llegar a taparte las vías respiratorias.

Imagínate lo que puede pasar si te llegas a contagiar de una de estas tres enfermedades mientras estás embarazada, sería gravísimo para ti y para tu bebé.

Para evitarlo puedes recibir la vacuna Tdpa en cualquier momento del embarazo, pero se recomienda hacerlo a partir del tercer trimestre, de preferencia en la semana 27 o lo más cerca posible por si el bebé llegara a ser prematuro y también se aconseja inmunizar a todos los adultos que vayan a pasar mucho tiempo con el bebé recién nacido durante sus primeros dos meses de vida, porque todavía no se le puede aplicar ninguna vacuna al recién nacido y podrían contagiarlo.

Algo muy importante es que la vacuna Tdpa se debe aplicar CADA VEZ que te embaraces, no importa si ya la recibiste en un embarazo anterior, aunque sea muy reciente, así cada uno de tus bebés tendrá la mayor protección posible al nacer.

Existe también la vacuna Td, la cual solo previene tétanos y difteria y se aplica cuando la Tdpa no está disponible, pero DEBES aplicarte la Tdpa en cuanto sea posible para no dejar a tu bebé en riesgo de tos ferina, no importa si ya te pusieron la Td, se pueden poner las dos vacunas sin ningún problema.

https://www.cdc.gov/pertussis/about/signs-symptoms-sp.html

En el segundo y tercer trimestre.

Estas vacunas debes recibirlas únicamente en caso de que hayas estado en una situación de riesgo, vamos a analizar caso por caso y, si tienes duda, pregúntale a tu médico.

Vacuna contra la hepatitis B

La hepatitis B es una infección ocasionada por un virus que ataca tu hígado que es uno de los órganos más importantes del cuerpo, porque, entre otras cosas, es responsable de procesar todas las toxinas que entran a tu organismo cuando comes o bebes para que luego las elimines cuando vas al baño.

Si el hígado no funciona bien, esas toxinas pueden quedarse en tu cuerpo y hacerte mucho daño.

A diferencia de la hepatitis A, de la cual muchos hemos escuchado y que te da sobre todo por ingerir alimentos contaminados, la hepatitis B se contagia por intercambio de fluidos entre personas, fluidos como el semen, las secreciones vaginales o la sangre.

Estos intercambios pueden ocurrir durante una relación sexual en la cual no se usa un preservativo, al compartir jeringas o al hacerse un tatuaje con agujas que no sean nuevas, entre otras situaciones.

El contagio también puede ocurrir al momento del parto por la exposición del bebé a la sangre y fluidos de la mamá.

Vale la pena aplicarse la vacuna de la hepatitis B incluso si no te vas a embarazar.

Si ya estás embarazada, no te has vacunado y piensas que tienes posibilidades de estar infectada debido a que tú o tu pareja estuvieron en alguna situación de riesgo, hay que pedirle a tu médico que te vacunen y te hagan la prueba de detección del virus.

Cabe mencionar que, si ya tienes el virus de la hepatitis B, la vacuna no evitará que te enfermes. Pero, de todos modos, hay que enterarse porque así los médicos estarán preparados para tratarte y, además, vacunar y dar tratamiento a tu bebé en cuanto nazca para impedir que él o ella contraiga la enfermedad.

Entendemos que las situaciones de riesgo pueden ser algo con lo que no estés muy tranquila, pero recuerda que la información que compartas con tu médico es estrictamente confidencial y nadie está para juzgarte. Pero ocultarlo puede costarte la vida y también la de tu bebé, así que lo mejor es no quedarse callada.

Ah, por cierto, por si tenías la duda, la hepatitis B NO se contagia por estornudo o tos.

Si te llegan a decir que tienes hepatitis B, no tengas miedo, porque la mayoría de los adultos que reciben el tratamiento adecuado se recuperan por completo, así que podrás disfrutar a tu bebé una vez que te cures, pero hay que estar enterada para poder actuar.

https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/hepatitis-b/symptoms-causes/syc-20366802

Vacuna contra la meningitis meningocócica

Las meningitis son infecciones que causan inflamación en las membranas que rodean y protegen a tu cerebro y médula espinal, estas membranas se llaman “meninges”.

Una de las causas de meningitis es una bacteria llamada meningococo, la cual se encuentra en todo el mundo, aunque con más frecuencia en partes del continente africano, Europa y Sudamérica.

La meningitis meningocócica se contagia, sobre todo, por estar expuesto a personas que la padecen, ya que se pasa por estornudos, besos, tos, u objetos contaminados como vajillas o cubiertos compartidos.

Esta enfermedad puede ocasionar daños muy graves. De hecho, mucha gente muere debido a ella y los que sobreviven pueden quedar con daños permanentes, como sordera, daño cerebral o discapacidad de aprendizaje y amputación de extremidades.

Si estás embarazada y llegas a desarrollar meningitis meningocócica puedes transmitirle la enfermedad a tu bebé, y ponerlo en grave riesgo.

Por eso, si estuviste en una situación de riesgo, como el haber viajado a un lugar donde hubiera casos de meningitis meningocócica sin haberte vacunado, o el haber convivido con alguien que tuvo o estuvo cerca de la enfermedad, es recomendable aplicarse la vacuna.

Si tienes duda acerca de esto, habla con tu médico y pregúntale su opinión.

http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/meningococcal-meningitis

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000608.htm

Vacuna contra la Rabia

Como seguramente habrás oído en muchas campañas de salud, la rabia es una enfermedad que se transmite casi siempre por la mordedura de un animal, por lo regular la de un perro, aunque pueden ser otros como gatos, mapaches o murciélagos.

Si te ha mordido alguno de estos animales, tanto si estás embarazada como si no, lo mejor es vacunarse ya que la rabia es una enfermedad grave que puede causar la muerte.

http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/rabies

https://www.cdc.gov/rabies/es/index.html

Estas son las vacunas que debes y puedes aplicarte durante el embarazo sin ningún problema.

Existen otras vacunas que, por diversas razones, están contraindicadas para su aplicación durante el embarazo (OJO SOLO DURANTE EL EMBARAZO) y que solo deben administrarse en situaciones especiales cuando el médico así lo considere.

Te las indicamos a continuación:

  • Vacuna contra la rubeola
  • Vacuna Triple Viral
  • Vacuna contra la varicela
  • Vacuna ORAL contra la polio, la inactivada intramuscular (inyectada, no tomada) sí se puede.
  • Vacuna contra la fiebre amarilla

Oye, por ningún motivo vayas a pensar que nomás porque algunas vacunas estén contraindicadas para las mujeres embarazadas quiere decir que TODAS las vacunas son inseguras, o que pueden dañarte a ti o a tu bebé, todos debemos de vacunarnos, sólo hay que hacerlo en el momento correcto.

Y no sólo eso, son necesarias para tener un embarazo saludable y para protegerte a ti y a tu bebé, habla con tu médico y no dejes de aplicártelas.

¿Es seguro vacunarme durante mi embarazo?

Hola, qué gusto que hayas llegado aquí.

El que te hagas esta pregunta demuestra que eres una mamá consciente y preocupada por tu bienestar y el de tu bebé y, para ya no tenerte en suspenso, te diremos desde ahora que la respuesta es SÍ, el beneficio de usar vacunas durante el embarazo es mucho mayor a los probables riesgos, ya que tanto la industria farmacéutica y agencias gubernamentales de todo el mundo han determinado que las vacunas que hoy están disponibles poseen un perfil de seguridad adecuado.

Como ya hemos dicho en las dos secciones anteriores de este tema, aplicarse las vacunas recomendadas durante el embarazo no sólo es parte de un perfil de seguridad adecuado, también es NECESARIO para que tú y tu bebé estén protegidos, porque cuando tú te vacunas generas anticuerpos contra las enfermedades y se los pasas al pequeño o pequeña que está dentro de ti.

Recuerda también que la protección que tus vacunas le dan al bebé dura más allá del embarazo, incluso se mantiene hasta un poco después del primer año de vida. Es decir, hasta que llegue a la edad recomendada para comenzar y terminar con su propio esquema de vacunación.

Así que vacunarte es, realmente, uno de los primeros y más valiosos regalos que le puedes hacer a tu bebé, porque lo estás cuidando desde antes de nacer para que no se enferme.

Además, estás ayudando a tu cuerpo porque durante el embarazo, tu sistema inmune, encargado de proteger y defender a tu organismo de las enfermedades infecciosas, debe adaptarse para recibir al bebé y no rechazarlo como si fuera un cuerpo extraño al que hay que combatir. Esto significa que, aunque tus defensas no desaparecen completamente, sí necesitan una manita para enfrentar a los virus y bacterias que te pueden enfermar. ¿Y cómo puedes ayudar a tu sistema inmune? Pues vacunándote.

Una vez dicho esto, volvemos a la pregunta del principio.

¿Es seguro vacunarme?

Y volvemos a la respuesta original: SÍ, vacunarse responde a un perfil de seguridad adecuado.

Además de todo lo que ya mencionamos, debes saber que TODAS las vacunas recomendadas durante el embarazo cuentan con un perfil de seguridad adecuado y han sido estudiadas y aprobadas para ser empleadas sin riesgo en mujeres embarazadas.

Esto quiere decir que, antes de poder ser aplicadas a seres humanos, incluyendo mujeres embarazadas, las vacunas (como todos los medicamentos) son sometidas a un riguroso proceso de pruebas y estudios, el cual dura años y es llevado a cabo por personas expertas.

Una vez que pasan ese proceso y ya se pueden usar, las vacunas siguen siendo monitoreadas, esto es con el fin de evaluar constantemente su seguridad y eficacia, no importa que ya estén aprobadas y, antes de que cualquier vacuna sea usada en México, es analizada para evaluar su seguridad y en caso de que se identifique alguna irregularidad no es usada o es retirada del mercado inmediatamente así que no hay por qué tenerles miedo.

Hay dos clases de vacunas, las que están elaboradas con microorganismo debilitados y las que utilizan bichos muertos o partes de ellos. En todos los casos tienen un perfil de seguridad adecuado y hacen que tu cuerpo genere células de defensa y anticuerpos que se quedan en el “expediente” de tu sistema inmune de manera que, cuando uno de esos bichos entra al cuerpo, es rápidamente detectado y combatido para evitar que se genere la enfermedad y sus consecuencias.

Todas las vacunas recomendadas durante el embarazo utilizan gérmenes muertos o fracciones de gérmenes, pues se sabe que éstas son eficaces para prevenir enfermedades sin causar problemas a ti y a tu bebé, así que no existe nada de qué preocuparse por ese lado.

Lo más que puede pasarte son algunos efectos secundarios leves, como dolor o enrojecimiento en la zona de la inyección, fiebre leve, cansancio y/o dolor muscular. Estos efectos duran poco y les ocurren a muchas personas después de recibir una vacuna, no sólo a las mujeres embarazadas.

Incluso, si alguno de estos efectos te llegara a dar, no es nada comparado con lo que te puede pasar si durante el embarazo contraes una enfermedad como la influenza, entonces sí estarías en grave peligro y también lo está tu bebé. Es por eso que hay que vacunarse contra esas enfermedades.

Piénsalo, ¿para qué sufrir con las enfermedades si puedes evitarlo con una simple vacuna?

Cabe mencionar que quien debe aplicarte las vacunas y estar al pendiente de ti durante el embarazo es el personal de salud calificado, encabezado por un médico y que puedes y debes compartir con ellos todas las inquietudes que tengas acerca de las vacunas, si es así, estarás en buenas manos y perfectamente protegida.

Ah y recuerda que cada embarazo tiene su propio esquema de vacunación.

Esto es porque cada uno de los bebés que vienen necesita su propia protección contra las enfermedades y también tú, como mamá, debes volver a protegerte, porque en cada embarazo tu sistema inmune se adapta para recibir a tu hijo o hija.

No importa que ya te hayas vacunado en un embarazo anterior, tu médico te dirá cuáles vacunas debes repetir, y no te preocupes, esto tampoco tiene efectos negativos.

Así que, ya lo ves, las vacunas son seguras en todo momento, incluyendo el embarazo, sólo sigue el esquema recomendado y mantente en contacto estrecho con tu médico.

Felicidades mamá.

Fuentes:

  1. U.S Department of Health and Human Services
  2. Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)
  3. American Academy of Allergy, Asthma & Immunology
  4. Asociación Española de Pediatría – Comité Asesor de Vacunas
  5. Organización Mundial de la Salud
  6. Centers for Disease Control and Prevention