El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ataca a las células del sistema inmunológico y altera o suprime su función, siendo éste incapaz de combatir infecciones y enfermedades. La infección en sus etapas avanzadas se conoce como Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA); si bien anteriormente era catalogada como una enfermedad mortal, en la actualidad, gracias a los tratamientos retrovirales, es considerada como una enfermedad grave crónico degenerativa.
A pesar de lo anterior, el VIH se mantiene como uno de los agentes infecciosos más mortíferos en el planeta, ya que durante los últimos 30 años ha costado la vida a 25 millones de personas.