Para evitar un ACV, o si ya tuviste uno y estás en riesgo de otro, puedes reducir la probabilidad de padecerlo haciendo algunos cambios en tu estilo de vida, volviéndote más saludable:

 

-Si tienes la presión arterial elevada, disminúyela. Para personas mayores de 18 años, la presión arterial no debe ser mayor a 140/90. Cabe destacar que la presión arterial elevada incrementa de 4 a 6 veces el riesgo de padecer un infarto cerebral, lo que a su vez podría:

  • Engrosar las paredes de las arterias, haciendo que el colesterol u otras sustancias similares a la grasa, llamadas placa, aumenten gradualmente. El aumento gradual de la placa podría desprenderse de las paredes de las arterias y hacer que se forme un coágulo que bloquee el flujo sanguíneo hacia el cerebro, causando un infarto cerebral isquémico.
  • Debilitar las paredes de las arterias, provocando que los vasos sanguíneos se rompan y derramen sangre en el cerebro, causando así un evento vascular cerebral hemorrágico.

 

-Acude con tu médico para que te diga si tienes fibrilación auricular (arritmia). La fibrilación auricular es una condición donde se presentan latidos cardiacos irregulares, que puede causar que la sangre se acumule en partes de tu corazón. Esta sangre puede formar coágulos que luego podrían desprenderse y causar un infarto cerebral. Tu médico te dirá si tienes fibrilación auricular y te ayudará a controlarla.

-Si fumas, ¡deja de hacerlo! Si una persona fuma, duplica su riesgo de padecer un infarto cerebral. Recuerda que este hábito hace que se eleve la presión arterial, y si ya sufriste un ACV y no has dejado el tabaquismo, tienes cinco veces más probabilidades de volver a sufrir un evento vascular cerebral.

-Si tomas alcohol, hazlo con moderación. El consumo excesivo de alcohol puede incrementar el riesgo de padecer un ACV.

-Lleva una dieta saludable, pues te ayudará a evitar que se formen coágulos en las arterias. Una dieta baja en grasas y baja en colesterol (la sustancia similar a la grasa que está en tu sangre) puede ayudarte a alcanzar y mantener un peso ideal. Tu nivel de colesterol bueno (HDL) debe ser igual o menor a 200 mg y tu LDL o “colesterol malo” debe estar entre 50 y 70 mg, o en alrededor de la mitad de ese nivel si ya padeciste un accidente cerebrovascular.

 

Averigua el contenido de colesterol de los productos que consumes leyendo la información nutrimental que aparece en las tablas que están en los empaques y en las etiquetas de los mismos. Los alimentos ricos en fibra, tales como la avena, los frijoles (semillas secas; al natural y cocinadas en casa, no de lata) y las frutas te ayudarán a reducir los niveles de colesterol.

 

Procura reducir el consumo de sodio. Consumir menos sal y menos grasa puede lograr que bajes tu presión arterial y, por ende, el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular.

 

También es importante que vigiles tus niveles de Homocisteína, Vitamina B6, vitamina B12 y ácido fólico.

-Si tienes diabetes, sigue las indicaciones del médico para controlar tus niveles de glucosa en sangre. Tener esta enfermedad incrementa el riesgo de padecer un evento vascular cerebral.

-Haz ejercicio todos los días. Incluso hacer poco ejercicio —caminata vigorosa y rápida, andar en bicicleta, nadar o realizar trabajo de jardinería— puede mejorar tu salud y reducir el riesgo de padecer un ACV. Consulta a tu médico para que te diga qué ejercicio es apropiado para ti.

Es decir, cuidar tu salud integral y mantener hábitos saludables te ayudarán a prevenir un evento de este tipo.