Cuando tienes 29 años, lo último que piensas es que podrías tener un ataque al corazón. Desafortunadamente para Álvaro González, se convirtió en uno de los casi 8 millones de personas que cada año sufren un ataque al corazón.

Álvaro fue a acampar con un amigo un fin de semana cuando dijo que comenzó a sentir algo fuera de lo común. “Se sentía un dolor ardiente en el centro de mi pecho que no iba a desaparecer”, platica. Finalmente llamó a su esposa y ella insistió en que fuera al servicio de urgencias.

Este evento cambió mi vida, “me ha hecho revaluarla en muchos sentidos”.

Lo que encontraron lo dejó realmente conmocionado, Álvaro estaba teniendo un ataque al corazón. En ese momento lo prepararon para ingresarlo al quirófano, le pusieron un stent lo más rápido posible. Después de eso y de semanas de recuperación y rehabilitación es que pudo volver a su vida anterior. “Ha sido un proceso difícil, nunca esperé tener un infarto, sin embargo me sucedió”, cuenta.

“Todo el mundo ha sido maravilloso, tanto en el hospital como en el centro de rehabilitación, eso me ayuda a seguir adelante y a hacer lo que los médicos me indican”, comenta Álvaro. En este sentido, agrega que este evento ha cambiado su vida, “me ha hecho revaluarla en muchos sentidos, el apoyo psicológico y moral que he recibido de mi familia y del equipo del centro de rehabilitación ha sido fundamental para volver a ser quien yo era pero cuidándome aún más”.