El sueño es mucho más que un descanso, desempeña un papel crucial en la limpieza del cerebro y en la prevención del deterioro cognitivo. Dormir bien ayuda a reducir el riesgo de Alzheimer y de otras formas de demencia al apoyar procesos de recuperación neuronal.

1. Sueño profundo y eliminación de toxinas

Durante el sueño profundo, el cerebro limpia desechos como beta-amiloide, una proteína que se acumula en el Alzheimer. Estudios muestran que incluso una reducción mínima anual en este tipo de sueño puede aumentar el riesgo de demencia.

2. Sueño insuficiente y acumulación de Alzheimer

La falta de descanso, incluso por una sola noche, puede elevar los niveles de beta-amiloide en regiones clave del cerebro como el hipocampo. Esto complica la eliminación natural de proteínas asociadas con el Alzheimer.

3. Disrupciones específicas del sueño vinculadas al deterioro cognitivo

Problemas como insomnio, apnea del sueño o fragmentación frecuente del descanso se asocian con mayor riesgo de Alzheimer. Estos trastornos dificultan la limpieza cerebral, aumentan la inflamación y potencian la acumulación de toxinas.

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4. Desequilibrios metabólicos y estrés oxidativo

La privación del sueño desencadena inflamación en el cerebro y estrés oxidativo, lo que favorece la progresión del Alzheimer. Además, altera hormonas clave como el cortisol y reduce factores que promueven la plasticidad neuronal.

5. Ritmos circadianos y riesgo metabólico

Tanto dormir muy poco como dormir en exceso pueden elevar el riesgo de Alzheimer, ya que ambos alteran los ritmos biológicos y afectan la salud metabólica del cerebro.

En resumen, dormir bien es una estrategia preventiva accesible y poderosa contra el Alzheimer. Protege la limpieza cerebral, reduce la inflamación y promueve la recuperación cognitiva.

 

Fuente: NIH