
La hipertensión es el término que se utiliza para describir la presión arterial alta. Este padecimiento puede controlarse mediante medicamentos y cambios en el estilo de vida. Por ello, es importante consultar con el médico cualquier decisión relacionada con la hipertensión y definir junto con él los rangos adecuados de presión arterial que debes mantener.
Cuando se mide la presión arterial, se registran dos valores: la presión sistólica, que corresponde a la presión de la sangre cuando el corazón se contrae y bombea, y la presión diastólica, que es la presión de la sangre cuando el corazón se relaja entre latidos. Por esta razón, los resultados de la presión arterial siempre se presentan con dos números.
En términos generales, una presión arterial normal suele ser menor a 120/80 mmHg, mientras que se considera alta cuando alcanza 140/90 mmHg o más.
El tratamiento tiene como objetivo reducir la presión arterial y prevenir complicaciones. En algunos casos puede incluir más de un medicamento, los cuales deben tomarse exactamente como lo indique el médico.
Adoptar hábitos saludables también es fundamental. Mantener una alimentación equilibrada, beber suficiente agua, dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol y limitar la cantidad de sodio (sal) en la dieta son medidas clave para controlar la presión arterial. Asimismo, realizar actividad física de forma regular ayuda a mantener una buena salud cardiovascular.
La obesidad aumenta el riesgo de desarrollar hipertensión, por lo que es importante mantener un peso adecuado y bajar de peso si es necesario. Además, reducir el estrés puede contribuir al cuidado del corazón. Actividades como bailar, meditar o practicar yoga pueden ayudar a manejarlo.
Se recomienda revisar la presión arterial al menos una vez al año. Si tienes predisposición a la hipertensión o padeces diabetes, enfermedades del corazón o problemas renales, es aconsejable medirla con mayor frecuencia. Si te tomas la presión en casa y observas cifras elevadas, es importante contactar a tu médico lo antes posible.
En muchos casos la hipertensión no presenta síntomas, por lo que puede pasar desapercibida durante mucho tiempo. Sin embargo, cuando no se controla adecuadamente puede provocar complicaciones graves como derrames cerebrales, ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca o enfermedades renales.
Por ello, vigilar tu presión arterial de manera periódica y mantener hábitos saludables puede ayudar a prevenir o retrasar la aparición de esta enfermedad, especialmente si tienes antecedentes familiares.
Vía: Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y la Sangre de los Estados Unidos; Medline Plus


