Cuando tu hijo comienza a aprender los colores, es normal que algunas veces los confunda. Sin embargo, si estas dificultades continúan mientras crece o aparecen durante sus actividades escolares, podrían relacionarse con problemas para distinguir colores. Reconocer estas señales permite comprender mejor cómo percibe su entorno y saber cuándo conviene solicitar una revisión visual.

¿Por qué ocurre esta dificultad visual?

La capacidad para distinguir colores depende de unas células de la retina que permiten reconocer diferentes tonalidades. Cuando estas células no funcionan de la manera habitual, algunos colores pueden parecer muy similares.

Esta condición, conocida como deficiencia de la visión cromática, suele ser hereditaria y es más frecuente en los niños que en las niñas. Aunque generalmente está presente desde el nacimiento, puede pasar inadvertida durante varios años.

En algunos casos, los cambios en la percepción de los colores también pueden relacionarse con enfermedades oculares, lesiones o determinados medicamentos.

Señales que puedes observar en casa

Las dificultades para reconocer colores no siempre son evidentes. Algunos niños aprenden a identificarlos por su posición, intensidad o por las características de los objetos.

Presta atención si tu hijo:

  • Confunde constantemente colores como rojo y verde, o azul y amarillo.
  • Tiene dificultades para seguir actividades escolares que utilizan códigos de colores.
  • Elige tonalidades inesperadas al dibujar o colorear objetos conocidos.
  • Necesita ayuda para diferenciar materiales que tienen colores parecidos.
  • Pregunta con frecuencia de qué color son los objetos.

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¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Un profesional de la salud visual puede utilizar pruebas especiales para evaluar la capacidad de distinguir colores. Una de las más conocidas consiste en observar láminas con puntos de diferentes tonalidades que forman números o figuras.

Dependiendo de la edad y las habilidades del niño, existen distintas formas de realizar la evaluación.

Si notas que tu hijo presenta dificultades persistentes, lo recomendable es acudir con un especialista en salud visual. Esto es especialmente importante cuando el problema aparece repentinamente o afecta solamente un ojo.

 

Fuente: MedlinePlus