Los cambios en la visión pueden aparecer poco a poco y, al principio, es posible que simplemente los atribuyas al paso del tiempo. Sin embargo, después de los 60 años conviene prestar atención a cualquier cambio en la visión. Las cataratas son frecuentes con el envejecimiento y pueden desarrollarse gradualmente.

Reconoce los primeros cambios

Una catarata ocurre cuando el cristalino, una estructura transparente del ojo, se vuelve opaco. En sus primeras etapas puede no provocar molestias importantes, pero conforme avanza puede afectar la calidad de la visión.

Algunas señales son:

  • Visión borrosa o nublada.
  • Dificultad para ver de noche.
  • Mayor sensibilidad a la luz.
  • Halos alrededor de las luces.
  • Colores que parecen menos intensos.
  • Visión doble en un ojo.
  • Necesidad de cambiar con mayor frecuencia la graduación de los lentes.

No todas estas señales significan que tengas cataratas. Otros problemas visuales pueden producir síntomas parecidos.

Conoce más: Cataratas infantiles, ¿cuáles son sus causas?

Una revisión permite saber qué ocurre

Si notas que leer, conducir, caminar o realizar actividades cotidianas se vuelve más difícil, solicita una evaluación de la vista. Un examen ocular permite identificar cataratas y otros problemas que pueden afectar la visión.

No esperes necesariamente a que la visión empeore mucho para acudir a una revisión. Detectar los cambios permite dar seguimiento a su evolución y conocer las opciones disponibles.

Cuida tu visión a largo plazo

Después de los 60 años, mantener revisiones oculares periódicas forma parte del cuidado de tu independencia. Ver con claridad no solo facilita leer o conducir, también ayuda a desplazarte con mayor seguridad y continuar realizando las actividades que disfrutas.

 

Fuente: National Eye Institute