El alcohol puede producir efectos visibles en la piel, especialmente cuando se consume en grandes cantidades o con frecuencia. Aunque una bebida ocasional no necesariamente provoca cambios permanentes, el consumo excesivo puede favorecer deshidratación, inflamación y alteraciones en algunas condiciones dermatológicas.
La piel también refleja hábitos relacionados con el descanso, la alimentación y el consumo de sustancias, por lo que sus efectos no dependen únicamente del alcohol.
Favorece la deshidratación
El alcohol tiene un efecto diurético que puede aumentar temporalmente la pérdida de líquidos. Esto puede hacer que la piel se sienta más seca y que algunas personas noten mayor tirantez después de beber.
La deshidratación ocasional suele ser reversible al recuperar líquidos, pero el consumo frecuente puede acompañarse de otros efectos menos favorables.
Empeora algunas enfermedades de la piel
El alcohol puede favorecer la dilatación de los vasos sanguíneos y desencadenar en algunas personas enrojecimiento facial. También se ha relacionado con un empeoramiento de la rosácea en algunas personas.
Quienes tienen una enfermedad dermatológica pueden notar que determinados factores, incluido el alcohol, desencadenan sus síntomas.
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También afecta indirectamente
Una noche de consumo excesivo suele acompañarse de menor calidad del sueño. Dormir mal puede contribuir a que la piel luzca cansada y dificultar los procesos normales de recuperación del organismo.
Además, las bebidas alcohólicas pueden aportar una cantidad importante de calorías y, dependiendo de la bebida, azúcares añadidos.
No existe una bebida alcohólica que proteja la piel
Aunque durante años se han difundido ideas sobre supuestos beneficios de determinadas bebidas, no es recomendable consumir alcohol para cuidar la salud. Si decides beber, hacerlo con moderación reduce algunos riesgos, pero evitarlo es la opción con menor riesgo relacionado con el alcohol.
Cuidar la piel depende mucho más de protegerla del sol, dormir adecuadamente, mantener una alimentación equilibrada y evitar el tabaco que de utilizar productos cosméticos.
Si notas enrojecimiento persistente, irritación o cambios en la piel, consulta con un dermatólogo.
Fuente: American Academy of Dermatology







