Hay personas que comienzan a estornudar con mayor frecuencia, presentan congestión nasal o sienten comezón en los ojos justo cuando cambia la estación del año. Estas molestias suelen relacionarse con las alergias estacionales, un problema frecuente que puede afectar las actividades cotidianas.

Aunque los síntomas pueden parecer similares a los de un resfriado, su origen es diferente y suele estar relacionado con la exposición a sustancias presentes en el ambiente.

El polen no es el único responsable

Durante la primavera aumenta la concentración de polen de árboles, pastos y otras plantas, pero existen otros factores que también influyen en distintas épocas del año.

En verano y otoño pueden aumentar algunos tipos de malezas, mientras que en temporadas húmedas favorecen el crecimiento de mohos. Incluso los cambios de temperatura y el viento pueden facilitar la dispersión de estas partículas.

Los síntomas pueden variar

Las alergias estacionales suelen provocar:

  • Estornudos repetitivos.
  • Congestión o escurrimiento nasal.
  • Comezón en nariz, ojos o garganta.
  • Ojos llorosos.
  • Tos relacionada con irritación de la garganta.

La intensidad de las molestias depende de la sensibilidad de cada persona y de la cantidad de alérgenos presentes en el ambiente.

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Reducir la exposición puede ayudar

Cerrar las ventanas cuando hay alta concentración de polen, cambiarse de ropa al regresar de la calle y seguir el tratamiento indicado por el médico son medidas que pueden disminuir las molestias.

Si los síntomas aparecen cada año en la misma temporada o interfieren con las actividades diarias, es recomendable buscar valoración médica para confirmar la causa y definir el tratamiento más adecuado.

Conocer qué desencadena las alergias permite anticiparse a las temporadas con mayor presencia de alérgenos y mantener un mejor control de los síntomas.

 

Fuente: Mayo Clinic