Las infecciones pueden provocar un aumento del azúcar en sangre debido a que el cuerpo libera una hormona llamada epinefrina durante el estrés. La epinefrina aporta energía al liberar glucosa (azúcar), lo que eleva los niveles de azúcar en sangre e incrementa la necesidad de insulina para absorberla.
Cuando una persona se enferma, el páncreas puede tener dificultades para producir suficiente insulina. Si el cuerpo carece de dicha hormona, recurre a la grasa como fuente de energía, liberando subproductos llamados cetonas.
En personas sin diabetes, los niveles de cetonas suelen mantenerse dentro de los límites normales debido a una producción suficiente de insulina. Sin embargo, en personas con diabetes, la baja producción de insulina puede provocar una peligrosa acumulación de cetonas, causando cetoacidosis diabética (CAD).
Las personas con diabetes tipo 1 poseen un riesgo especialmente elevado de CAD debido a su incapacidad para producir insulina. La CAD también puede presentarse en personas con diabetes tipo 2, sobre todo durante infecciones como neumonía, gripe, gastroenteritis o infecciones del tracto urinario.
Fuente: Very Well Health







