Si padeces hipertensión ocular, tu presión intraocular es superior a la normal. Dicha presión aumenta porque el humor acuoso (el líquido dentro del ojo) no drena correctamente.
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Entonces, la hipertensión ocular puede deberse a afecciones que impiden que el líquido transparente del ojo drene correctamente, como por ejemplo:
- Síndrome de dispersión pigmentaria: Se produce cuando partes de la zona coloreada del ojo (el iris) se desprenden y el líquido comienza a flotar. Estas partículas pueden, a su vez, obstruir parte del sistema de drenaje conocido como malla trabecular, que se encuentra en el ángulo del ojo. La malla trabecular permite que el líquido drene del ojo.
- Síndrome de pseudoexfoliación: Consiste en la acumulación de fibras proteicas en el ángulo de drenaje, lo que puede obstruir el drenaje del líquido y provocar un aumento de la presión ocular.
- Uveítis: Inflamación de la parte media del ojo, que puede incrementar la presión.
- Catarata (opacidad del cristalino): Puede obstruir el drenaje del líquido.
- Tumor: Puede bloquear el ángulo de drenaje y provocar un aumento de la presión ocular.
- Medicamentos: Aquellos como los esteroides pueden aumentar la presión ocular.
- Cambios en el ojo debidos a una cirugía o lesión, ya que pueden provocar un incremento de la presión.
- Ángulos estrechos: Característica anatómica del ojo que resulta en una vía de drenaje congestionada.
Si deseas saber más sobre las causas de hipertensión ocular, consulta a tu médico oftalmólogo.
Fuente: Very Well Health







